Daniel Santiago
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- La predicción de que la pandemia ensancharía las desigualdades sociales parece cumplirse cabalmente en las escuelas públicas.

Mientras los colegios anunciaron desde hace varios meses estar listos para regresar a la presencialidad con tecnologías que permitirán atender a los alumnos en el aula y de manera remota simultáneamente, las públicas deben planear sus propias estrategias con la carencia de recursos tan básicos como artículos de limpieza y, esenciales, como el internet.

Implementar modelos híbridos simultáneos como lo han hecho escuelas particulares, en donde niños pueden interactuar al mismo tiempo independientemente de si están en casa o en el aula física, sería prácticamente imposible para los planteles públicos, coincidieron algunos directores.

“No tenemos proyectores, no tenemos laptops o computadoras, no tenemos nada de eso para los niños”, dijo Irma Laura Serna, directora de una primaria en el sector Contry.

Falta inversión
Durante la pandemia, debido a la falta de tecnologías, las escuelas públicas tuvieron que encontrar sus propias formas para atender a los estudiantes a distancia. Ahora, deben también encontrar la manera para hacerlo de manera híbrida, pues la instrucción es que, cuando llegue el momento, quienes asistan lo hagan de manera voluntaria y, el resto, siga con trabajo en casa.

La Secundaria Jaime Torres Bodet diseñó un modelo en línea en el que todos sus estudiantes se conectaron. Un regreso presencial híbrido que atienda a niños en diferentes lugares a la vez es viable, informó su director, Carlos Alberto Orozco, aunque se tendría que hacer una inversión en equipo de internet con la suficiente potencia dentro de las aulas.

Y es que para desarrollar un aula híbrida sincrónica implica una inversión también en cámaras, micrófonos y pantallas, como lo han hecho colegios particulares.

Por lo pronto, para cuando se ordene la reapertura, la Jaime Torres Bodet prepara sus áreas abiertas, como gradas y canchas techadas, para convertirlas en salones de clases al aire libre. También ha buscado donativos como dispensadores de gel antibacterial y de equipo de cómputo.

“Espacio sí tenemos”, comentó el profesor, “la estrategia de trabajo con sana distancia será el reto que con gusto enfrentaremos”.

Javier Silos, director de una primaria en Salinas Victoria, dijo que muy probablemente se podrá regresar en un modelo híbrido, pero asincrónico, es decir, niños que decidan quedarse en casa y que trabajen con las actividades en línea diseñados por sus maestros, pero no conectados al mismo tiempo con niños que estén en el aula tomando una clase.

Aumentan las necesidades
Los problemas en las escuelas públicas para ofrecer espacios equipados es un tema viejo, pero con la pandemia se recrudeció.

El Estado cubre normalmente los gastos de agua y luz eléctrica, no los aires acondicionados que algunas escuelas logran instalar, ni internet. El año pasado, ante la crisis económica que causó Covid, las aportaciones de los padres de familia quedaron prohibidas. Ahora, los directores no saben cómo enfrentarán los gastos que implica un regreso paulatino, híbrido y seguro.

Al momento, el Estado ha autorizado que universidades y prepas regresen a clases presenciales. La semana pasada, la Secretaría de Salud estatal informó que en estos días se definirá cuándo podrán hacerlo las escuelas de educación básica en 25 municipios rurales con al menos 14 días sin contagios de Covid-19.

El resto de las escuelas también ha recibido la instrucción de comenzar a planear sus propios protocolos de seguridad y regreso híbrido, pero una duda que permea es si, para ello, llegarán los recursos que se requieren, y si no, cómo le harán si las aportaciones económicas no están permitidas.

Durante el cierre de escuelas, la primaria que dirige Irma Laura Serna ha sufrido dos robos de sus instalaciones eléctricas, lo que dejó a sus ocho pequeños salones de clases sin aire acondicionado.

La primera de esas ocasiones la reparación fue posible con la bolsa de dinero que había de las aportaciones voluntarias de padres de familia, contó la directora. Para la segunda ocasión ya no hubo recursos.

El pago del teléfono y de la conexión a internet ha corrido a cargo de ella en estos meses. Unos 800 pesos mensuales.

“Nosotros ahorita no podemos recibir alumnos”, señaló la directora Serna al referirse a las condiciones de su escuela.

Se requieren insumos
En mayo, el Estado licitó la compra de materiales como botes de pintura y paquetes básicos de limpieza, sin contemplar aún sanitizantes y termómetros. Esto después de que, tras una revisión de las condiciones de los planteles, se determinara que el 90 por ciento estaba en buenas condiciones.

Sin embargo, para la seguridad de quienes decidan ir a presencial se requiere un mínimo de insumos que en este momento no se tiene.

“No puedo regresar si no tengo en cada salón un tapete para sanitizar, un dispensador de gel antibacterial y, por lo menos, uno dos termómetros infrarrojos, es lo menos que como escuela necesito”, expresó el directivo Javier Silos.

“Estuve cotizando (materiales de limpieza), pero el hecho de yo adquirirlos como escuela me deja en ceros, sin dinero y creo que eso no es conveniente. En ese sentido, ¿con qué dinero voy a empezar?”.

Ante el cambio de administración que viene, los directores piden algo con urgencia a las próximas autoridades educativas.

“Espero que ahora el Gobierno nuevo se sensibilice y ponga un Secretario de Educación o un vigilante que vea que tengamos muchas necesidades”, dijo la directora Serna.