Charlene Domínguez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Al menos la mitad de los grandes retos de la banca en el País se relaciona con reducir y prevenir los ciberataques y fraudes, señala el segundo Reporte Global de Regulaciones Financieras de OneSpan.
El reporte revela que las instituciones financieras enfrentan nuevos retos por ataques más innovadores de los hackers, protección de datos sensibles y regulaciones más estrictas que antes.
Más de 50 por ciento de los líderes bancarios encuestados señala que los retos que enfrentan en cumplimiento regulatorio están el salvaguardar la información sensible de sus clientes.
«Cumplir con las regulaciones contra el cibercrimen es el reto tecnológico más grande para los bancos en México», apunta la investigación.
Entre los desafíos figura también que los bancos se mantengan actualizados en cambios en leyes de privacidad y regulaciones de la industria.
El Global Financial Regulations Report 2022 señala que 64 por ciento de los líderes está preocupado por las regulaciones relacionadas con datos biométricos y 50 por ciento está implementando tecnologías como firmas electrónicas con videoconferencias y notarización remota en línea.
Además, la mitad de los bancos planea implementar tecnologías de blindaje para aplicaciones móviles para hacerlas más seguras en anticipación a la llegada de las leyes de CBDC.
En cuanto al posible desarrollo de un programa de monedas digitales emitidas por el banco central, 40 por ciento consideró probable que esto ocurra en los próximos dos años.
A pesar de los grandes retos en seguridad y regulación a los que se vieron enfrentadas los bancos, 84 por ciento de los líderes se prepara para iniciativas de vanguardia como las Monedas Digitales de Bancos Centrales (CBDC) para el próximo año.
OneSpan destaca que los gobiernos en América Latina se han centrado en la transformación digital, la inclusión financiera y el desarrollo de ecosistemas Fintech, donde Brasil, Chile, Colombia y México serán jugadores clave.
«La inclusión financiera en la región se ha estancado desde 2011, pero los servicios y productos financieros más baratos y un entorno regulatorio más abierto podrían estimular la competencia y ampliar el acceso a los servicios bancarios.
«Aún así, las instituciones débiles y la infraestructura digital siguen siendo barreras para el crecimiento de la tecnología financiera», apuntó.

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