Silvia Olvera
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.-La soberanía energética que tanto defiende el Presidente Andrés Manuel López Obrador ante Estados Unidos y Canadá, podría derivar en la disputa comercial más cara en la historia para México.
Esto sucedería si las consultas de resolución en materia energética, bajo el amparo del T-MEC solicitadas por sus socios comerciales, no se resuelven en ésta ni en la siguiente instancia.
Es decir, si se llega a un panel de resolución de controversias y éste resuelve a favor de Estados Unidos y Canadá, el castigo arancelario que estiman los especialistas fluctuaría entre los 10 mil millones y 30 mil millones de dólares.
Con ese rango estimado, el castigo para México sería entre 44 y 132 veces que lo que Estados Unidos sufrió en aranceles tras la disputa más reciente entre ambos países, referente a una regla de etiquetado de país de origen para la carne de res y cerdo que se llevó a un panel de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En el 2015, México se vio favorecido por ese panel, en el que demandaba sanciones arancelarias por 713 millones de dólares a la Unión Americana, pero al final la OMC autorizó aplicar 227.7 millones en impuestos a productos estadounidenses.
Kenneth Smith, quien participó en las negociaciones del TLCAN y el T-MEC, refirió que de cualquier forma Estados Unidos consideró muy elevado ese monto y retiró su política de etiquetado.
«Una vez que el panel de la OMC resolvió, y ante la posibilidad de esas represalias, Estados Unidos cambió rápido su ley agrícola para excluir de la medida el etiquetado de origen a la carne de res.
«Ése es el impacto real que tiene una amenaza de represalias… ahora imagínese si ese monto se multiplica (con el caso energético): paralizaría diversos sectores exportadores de México; es un riesgo importante».
El 20 de julio pasado, Estados Unidos y Canadá solicitaron consultas en el marco del T-MEC sobre las políticas energéticas de México que consideran son discriminatorias para sus empresas al favorecer a la CFE y Pemex.
A lo largo de los 26 años del TLCAN se presentaron otras disputas que derivaron en sanciones, que tampoco fueron tan altas como las que enfrentaría México por su política energética.
Smith recordó el cierre que decretó Estados Unidos al autotransporte de carga mexicano en el 2009, lo que contravenía el TLCAN.
«Nosotros le impusimos medidas de represalias a Estados Unidos que rondaban los 2 mil millones de dólares», señaló.
Esa sanción le dolió principalmente a agricultores de Estados Unidos que tenían como cliente principal a México, por lo que en el 2011 Estados Unidos accedió a abrirse al autotransporte mexicano para que se eliminaran los aranceles.
Ahora con el caso energético, si pierde México, sus socios se cobrarían a su manera, anotó Smith.
«Es un sistema que es en automático y no está sujeto a que México pueda decidir si paga o no paga, porque si el panel le da la razón a Estados Unidos (y Canadá), se hace el análisis de los montos y la cifra a la que llegue el panel le va a dar el permiso a Estados Unidos de cobrarse a través de aranceles».
Los aranceles serían aplicados a una serie de productos que determinen los socios comerciales y, por lo general, se buscan los sectores más sensibles.