Como es tradicional en Aguascalientes, la jornada electoral que tuvo lugar ayer transcurrió sin sobresaltos, si acaso algunas denuncias de observadores sobre entrega de despensas sin que se acreditara el delito, también se habló que hubo “acarreo” de votantes pero no pudo demostrarse.

Es lo común en este tipo de jornadas, donde cada paso es vigilado por los adversarios, tratando de descubrir un “delincuente electoral”, un “mapache” o alguien que tratara de “robarse” las urnas. Lo cierto es que todo ello queda en el anecdotario, en las leyendas urbanas y rurales, cuando se hablaba de “graves” violaciones a la ley, pero actualmente, mientras no se presenten ante un agente del ministerio público y principalmente que se sustenten, se reducen al chismorreo.

En la mayoría de los partidos se reconoció que aún cuando no se alcanzó un alto nivel de votación, hubo la aceptación de quienes acudieron y fueron porque estaban convencidos que en un proceso abierto se sustenta la democracia, por consiguiente la decisión fue de cada quien, de acudir a la casilla o abstenerse, con lo que se da fundamento a un derecho personal.

En la ciudad capital y en los otros municipios hubo a temprana hora buena afluencia, que disminuyó alrededor del mediodía y volvió a vivirse un número importante por la tarde. Como es un acto individual, único, el derecho de votar constituye un compromiso personal que unos lo asumieron y otros lo dejaron pasar, pero así es como se escribe la libertad ciudadana.

Por cierto que Aguascalientes fue el único estado en el país que todos los presidentes de casilla acudieron a recoger los paquetes electorales, lo que deja constancia de su grado de responsabilidad y permitió que a las 9:15 horas la mayoría de las casillas estuvieran abiertas y aquellas que no lo hicieron a temprana hora fueron visitadas por funcionarios del Instituto Estatal Electoral y del Instituto Nacional Electoral para conocer las causas, buscando ante todo que ningún ciudadano se quedara sin votar.

También hubo una vigilancia muy estricta para que cada ciudadano acatara las normas sanitarias, por lo que fue habitual que prácticamente todos los electores acudieran con cubrebocas y una parte atendió la invitación de llevar su propio marcador, como una forma de evitar algún contagio. Fueron acciones nuevas que se incluyeron a raíz de la pandemia y que deben cumplirse por el bien propio y de los demás, además, como ha sido tradicional fue un día entre fresco y algo de calor, aunque esta vez no hubo lluvia.

Cumplido el compromiso de la votación, el siguiente paso es conocer, con números fehacientes, los sufragios que obtuvo cada uno de los candidatos y ante todo que sepan aceptar el resultado, con lo cual respetarán la elección que hicieron los pobladores, que para algunos puede no serles favorable pero eso fue lo que conquistaron en su campaña. Recurrir al tribunal electoral para ganar en la mesa lo que no lograron en las urnas no es lo recomendable, sin embargo están en su derecho de hacerlo.

También sería importante que los ganadores recaben las propuestas de sus adversarios y aquellas que tengan mayor contenido social y existan las condiciones financieras para llevarlas a cabo, que las agreguen en el programa que deberán cumplir en su período. De ninguna manera es desdoro incluir lo que plantean otros, por el contrario, es un acto de consentimiento hacerlo, porque esto significa que aún cuando no obtuvo el triunfo de cualquier manera parte de su programa queda incluido.

CEÑIRSE A LAS NORMAS

Todas las empresas que operan bajo el esquema de outsourcing o subcontratación de servicios especializados, como la limpieza y seguridad privada, deben registrarse en el padrón público que constituirá la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (STPS), una vez que entraron en vigor las reformas laborales.

El abogado fiscalista José Antonio Guerra Caparrós, destacó que tienen que ceñirse a lo dispuesto por la legislación, para ello deben presentar el registro las empresas de subcontratación de servicios especializados, que deberán demostrar que se encuentran al corriente de sus obligaciones fiscales y de seguridad social, todo ello tienen que presentarlo ante la STPS, que es la instancia responsable de obtener esa información.

Una vez que se haga el registro ante la autoridad laboral y dentro de los 28 días siguientes a la solicitud, la STPS deberá emitir un dictamen. En caso de que la dependencia no lo haga la empresa podrá requerir una respuesta y luego se tendrán tres días hábiles para que se pronuncie, lo que de no hacerlo se dará por aceptado que se hizo el registro mediante la positiva ficta, esto es, que el silencio de la autoridad da pie a una respuesta afirmativa.

Por su parte, la STPS puede cancelar el registro en cualquier momento al determinar que la empresa no ha cumplido debidamente con las obligaciones fiscales y de seguridad social. Asimismo, la Secretaría de Trabajo tuvo un plazo de 30 días naturales para emitir disposiciones de carácter general que permita regular el tema del registro, a partir de la fecha de entrada en vigor del pasado 28 de abril.

Las empresas de servicios especializados contarán con 90 días naturales después de que la STPS publique las reglas para obtener el registro, movimientos que pueden tener repercusiones en materia fiscal, por lo que hay que estar muy atentos a lo que venga más adelante.

Las empresas de subcontratación que no estén de acuerdo con las reformas pueden recurrir al amparo, aunque lo ideal sería obtener una suspensión definitiva en el juicio de amparo, puntualizó el licenciado José Antonio Guerra.

EL TÍO ANDRÉS

Infaltable en cada elección que tuvo lugar en Aguascalientes, esta vez no fue así. A sólo unos días de que tuviera lugar la de ayer 6 de junio, el profesor Andrés Amador Valdivia Aguilera partió al mundo etéreo, desde donde, seguramente, estuvo observando el desarrollo de la jornada. Un hombre que vivió varias facetas a lo largo de su amplia existencia, desde profesor, como político, funcionario público, dirigente partidista y en la última parte convertido en promotor permanente a favor de las personas adultas, con quienes estuvo hasta el último día. Usted, amable lector y lectora, se preguntará porqué Tío Andrés y la explicación es muy sencilla, cada vez que una o varias jóvenes acudían a un acto en el que él estuviera presente o lo presidiera, la pregunta era obligada ¡quienes son?, y respondía sonriente “son mis sobrinas”. Su formación académica lo empujaba a respaldar lo que hicieran los docentes, principalmente de gestión ante las autoridades, de ello se recuerda cuando el entonces gobernador Rodolfo Landeros Gallegos encabezó una audiencia pública que tuvo lugar en lo que era la delegación municipal de Palo Alto y que años después se convirtió en municipio, en tanto el profesor Valdivia estaba en la coordinación de giras; la audiencia concluyó de acuerdo con las personas inscritas, pero aún permanecían en espera dos, por lo que al inquirir el mandatario sobre esta situación don Andrés respondió que eran unas profesoras de unas comunidades pertenecientes a Jalisco y estaban ahí en espera de que se les pudiera auxiliar sobre diversas carencias que tenían sus escuelas. Landeros lo pensó unos momentos y luego dispuso que se les atendiera en sus requerimientos a través de un programa rural federal y después él se encargaría que el gobernante del vecino estado repusiera lo aplicado. Con eso demostró Valdivia su preocupación por auxiliar no sólo a sus compañeros maestros locales, sino de comunidades pertenecientes a estados vecinos, que por su cercanía acudían a él. Fue senador, diputado local, líder del Partido Revolucionario Institucional (uno de los más longevos en el cargo, al estar nueve años) y primer secretario coordinador del Centro de Actualización Magisterial, entre otros cargos. El saludo a la mayoría de las personas era “hola muchachón”, “cómo estás compañera”, lo que daba un sentido de cercanía y confianza que se notaba en su semblante lo auténtico de su actitud.