Iris Velázquez
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-La sobrecarga de trabajo ha llegado a tales niveles en algunos hospitales de la Ciudad de México que el personal de salud debe sacrificar tiempo de comidas y evita ir al baño para no descuidar a pacientes, quienes, afirman, llegan en estados graves por diversas enfermedades.
En el Hospital General de Zona Número 29 “Belisario Domínguez”, por ejemplo, los trabajadores lanzan un llamado de ayuda a la población, pues aseguran, las jornadas laborales resultan extenuantes.
En las áreas de urgencias, tanto las destinadas a atención de Covid-19 como a otros padecimientos, refieren, los profesionales médicos han tenido que postergar sus necesidades básicas.
“Tan solo ayer mismo, mis compañeras del área de Urgencias Metabólicas atendieron a 10 pacientes cada una, sin salir a comer o al baño desde las 2 de la tarde a las 10 de la noche, ya el personal está cansado”, comenta una enfermera.
En tanto, agregan, en la zona destinada a urgencias por SARS-CoV-2 hay cinco enfermeros para atender a 39 pacientes, debido a las bajas del personal de salud por enfermedad o muerte.
“En el área de Triage respiratorio había tres compañeros esperando pasar a nueve gentes y haciendo todo lo posible para que desaturaran. La verdad esto ya rebasó todo”, señala la mujer.
Otro enfermero explica que para no negar el servicio en este hospital, el cual aparece sin disponibilidad de camas en el mapa del Gobierno de la CDMX, se atiende a los pacientes en sillas.
“En donde se puedan sentar para no tenerlos en el piso”, señala.
Pese a ello, lamenta, la gente sigue ocultando síntomas, y se rehúsa a usar el cubrebocas.
Además, indica, el virus ha pegado fuerte también al propio personal, pues de diciembre a la fecha, han fallecido cuatro personas; uno de rayos X, otro que realizaba tomografías, un doctor y un jefe de conservación. Un enfermero más enfermó.
El trabajador que resultó positivo en diciembre, dicen sus compañeros, regresó el 1 de enero, aunque quedó con el pulmón izquierdo inflamado. Debido a que prosigue con tratamiento, no puede acceder a la vacuna contra SARS-CoV-2.
“Muchos compañeros están muriendo”, afirman.