Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-El principal damnificado del descalabro de Morena en la Ciudad de México fue el senador Ricardo Monreal.
Gabriel García, el poderoso administrador de los programas sociales, también pagó caro y tuvo que retornar a su escaño en el Senado, aunque a la postre, el Presidente Andrés Manuel López Obrador lo rescató para administrar un programa de agua en Coahuila.
Pero fue Monreal el que más lo resintió. No sólo dejó de desayunar chilaquiles con que el inquilino de Palacio Nacional. También perdió comunicación con el Mandatario y la posibilidad de figurar en el elenco de «corcholatas» en la muy adelantada carrera hacia el 2024.
Los más radicales fieles de la denominada Cuarta Transformación esparcieron la versión, dentro y fuera de Palacio Nacional, de que Monreal había sido el principal responsable de la dolorosa derrota en la capital del país, cuando se perdió la mitad de las alcaldías.
El propio Presidente y el mismo Monreal presumían en sus cuentas de Twitter los desayunos a base de chilaquiles, frijoles, queques y jugo de toronja, tal y como ocurrió el 13 de abril de 2019. El 1 de octubre, el senador volvió a Palacio Nacional para hablar de la agenda legislativa y degustar tlacoyos, fruta y jugo.
Monreal regresó a Palacio el 12 de noviembre y López Obrador detalló en Twitter: «Desayuné con el senador Ricardo Monreal huevos con chilaquiles, coyotas y café».
De acuerdo con un registro del equipo de comunicación del senador, desde el 12 de agosto de 2018 Monreal ha acudido al menos 21 veces a Palacio Nacional. La última, el 26 de febrero de 2021.
De manera paradójica, Monreal hubo de hablar –y de reconocer su distanciamiento con el jefe del Ejecutivo– en la tierra del Mandatario. En una extensa entrevista radiofónica en Villahermosa, el conductor le preguntó: «¿Está distanciado del Presidente López Obrador? Desayunaban tamalitos…».
Desayunaba cada ocho días con él, hasta junio-julio, más o menos. Ahora es más distanciado, tenemos reuniones», acotó. Y luego aclaró que ahora su relación es con otro tabasqueño, con el secretario de Gobernación, Adán Augusto López.
–¿Te perdió la confianza el Presidente?
–No creo, porque la confianza se gana y se pierde con otro tipo de actos. Te voy a decir cuál es la verdad. El resultado de la Ciudad de México, fue un daño colateral para mí: la intriga de que yo había tenido que ver con la pérdida de la Ciudad de México en ocho alcaldías, se debía a que mi mano había estado presente.
«La Ciudad de México era leal 100 por ciento y, de repente, dio un giro y la intriga palaciega a mí me afectó al decir: ‘Monreal es el que metió la mano y por eso perdimos las delegaciones'».
–¿Se la creyó al Presidente? –continuó el conductor.
–No, no se la creyó el Presidente.
–Entonces, ¿ya no se ven?
–No, sí nos vemos de vez en cuando. Digo, pero no necesito verlo, porque tengo una interlocución muy frecuente y muy fluida con Adán Augusto.

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