Iris Velazquez
Agencia Reforma

Entre basura, desechos de plástico, diferentes tipos de bacterias y cocodrilos, activistas, especialistas e incluso niños, lograron rescatar a dos delfines atrapados en un canal de riego en Navolato, Sinaloa.

El pasado martes 6 de julio, miembros de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (AZCARM) informaron que rescataron al primero de los dos mamíferos estancados en un dren agrícola lleno de basura en la sindicatura de Sataya, y cuya vida estaba comprometida debido a la cantidad de reptiles que habitan el afluente.

El presidente de la organización, Ernesto Zazueta informó que el primero fue un delfín con aproximadamente 30 años y de tres metros de largo, que se halló en buen estado de salud y sin lesiones.

En tanto, tras dos días de esfuerzos, se salvó al segundo nariz de botella; un macho de aproximadamente 300 kilos, más joven que el primero.

Aseveró que ambos fueron llevados de vuelta al mar. Resaltó la labor de diversos activistas, pues dijo, fueron trabajos complicados.

“Ha sido muy complicado este rescate porque hay muchos cocodrilos en el canal y estamos hablando de cocodrilos muy grandes de más de cinco metros, pero sin duda estamos aquí con los mejores especialistas en manejo de mamíferos marinos y con gente de la Unidad de Rescate que ya se ha enfrentado a muchos sucesos de riesgo para el auxilio de la vida silvestre”, expuso.

Los delfines miden aproximadamente tres metros, y otro de los riesgos que ambos sufrían es que se encuentran en aguas lodosas, pues al disminuir las lluvias, el flujo bajó, ocasionando que los animales que habían entrado por la zona de salida hacia el mar de la Ensenada Pabellones, quedaran atrapados en el canal.

“La tarea de encontrarlo (al segundo), y sobre todo capturarlo, fue muy complicada, pues al desconocer al humano y nuestras intenciones, el gran mamífero batió y batió fuertemente su cuerpo de más de 300 kilos y tres metros de largo hasta que, con la colaboración de los especialistas y de habitantes de la región, incluso con la participación de niños, logramos agarrarlo sin lastimarlo”, relató.

Ambos animales, detalló Zazueta fueron llevados a la bahía El Pabellón, cerca de El Castillo, en donde cuidadosamente se liberaron al mar.

“Fue a las 4 de la tarde (de ayer), cuando varios kilómetros adelante del primer punto en donde se ubicó al primer delfín, cercano a El Molino, fue ubicado el segundo y ahí se le logró contener para posteriormente agarrarlo entre todos los rescatistas y colocarlo en una manta para poder transportarlo y reintroducirlo a su hábitat.

“Afortunadamente también presentaba buen estado físico y no tenía ninguna lesión, a pesar de los días que estuvo en las aguas lodosas, rodeado de cocodrilos y de la falta de alimento que padeció. Al igual que el primero, este enorme animal fue extraído de un ambiente insalubre, pues al ser aguas de descargas agrícolas el afluente se encuentra lleno de basura, de muchos plásticos y de diferentes tipos de coliformes (bacterias)”, agregó.

En el rescate también participaron miembros de la Fundación Ostok Sanctuary, la Asociación Mexicana de Hábitats para la Interacción y Protección de Mamíferos Marinos (AMHMAR), la Unidad de Rescate de vida Silvestre del Zoológico de Culiacán y elementos de Protección Civil de Navolato, Sinaloa y de La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).