Noé García Gómez

Sin lugar a dudas la pandemia del Covid-19 nos cambió en lo mediato el estilo de vida. La obligada cuarentena y la sana distancia han obligado a las sociedades a adaptarse de manera mediata para aplanar la curva de posibles contagios.

Los expertos señalan que falta tiempo para encontrar vacuna y tratamientos efectivos, además de que una vez que se tenga la vacuna, el tiempo de producción para las necesidades y demandas de la población mundial requerirá los recursos materiales, intelectuales, técnicos y logísticos de proporciones monumentales; además de que pronostican que aun teniendo la vacuna, dicha enfermedad tendrá apariciones cíclicas por oleadas, que obligarán a las sociedades a resguardarse cada cierto tiempo. Por lo que probablemente algunas dinámicas se tienen que repensar y adaptar a estas extraordinarias circunstancias que cada vez más serán ordinaras pero no por ello peligrosas. Aquí enuncio algunas.

 La educación, el aprendizaje en casa obligará a los sistemas educativos a readecuarse, y no solo por dar “clases remotas”, sino que se tiene que revisar desde los contenidos programáticas, para centrarse más en los aprendizajes clave, como en la mediación del aprendizaje entre profesor  y alumnos, donde la memorización quedará definidamente obsoleta y se tendrá que entrar a la comprensión y el meta conocimiento.

Las campañas y elecciones, si bien en plena pandemias países han desarrollado sus procesos electorales, los políticos y autoridades electorales  se verán obligados a adaptar los procesos de organización de elecciones y búsqueda de los cargos. Por ejemplo, la actual legislación no obliga o sanciona a los candidatos a suspender actos públicos y  masivos; o ¿los centros de votación podrían darse abasto o tener las condiciones logísticas para garantizar las medidas de salud y sana distancia?

Nuestras relaciones afectivas, si con el VIH se realizaron intensas campañas para el sexo con protección, al día de hoy el contacto físico o besar podrá ser un acto de riesgo. Teorías psicológicas han difundido la necesidad de los individuos por tener muestras de afectividad física, como lo es saludos, abrazos y besos, pero al día de hoy eso será un acto de alto riesgo para la salud.

El trabajo, y no me refiero a las labores que se pueden realizar por medio del llamado home-office, sino de actividades esenciales y que es imprescindible que se requiera la presencia física. ¿Cómo se les va a proteger? O ¿Cómo se les va a compensar?

La moda, finalmente algo que pareciera frívolo y superficial, pero si la recomendación es que en estas oleadas de infección se tiene que usar cubre bocas, cambiarse de vestimenta al llegar a la casa, etcétera, la industria de la moda, junto con la de la salud tendrá que diseñar accesorios que sean más cómodos y atractivos para usar. Sobre todo en los jóvenes que si no se sienten a gusto o que no les van, probablemente desafíen la indicación y no sigan las medidas.

Muy probablemente ya existan grupos e instituciones que esté trabajando en ello, por lo que hay que tenerlo presente.