Víctor Hugo Granados Zapata

Dentro de un contexto tan incierto y con muchas malas decisiones, esta vez ganó la prudencia y me refiero específicamente a la decisión de las escuelas particulares de continuar (por ahora) con el sistema de educación en línea. A diferencia de las declaraciones de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares, en Aguascalientes presenciamos una actuación elogiable por parte de las escuelas privadas, aunque aún nos queda la tarea de planear un regreso presencial seguro, eficaz y enfocado en garantizar el derecho a la educación de todas y todos los estudiantes. Este proceso, aunado a la ligera baja en los contagios en nuestra entidad (cambiando además el semáforo de naranja a amarillo), debe comenzar a planearse ya, en conjunto con expertos en materia educativa, miembros del magisterio y con el apoyo de los padres de familia ¿cómo podríamos comenzar? Considero que antes de proponer una medida más técnica, es necesario revalorar la escuela como tal.

Las escuelas no son únicamente instituciones que buscan promover la enseñanza, sino que también son un factor clave para el desarrollo continuo de la sociedad y, sobre todo, del desarrollo pleno de cada una de las y los estudiantes en los diferentes niveles. Gran parte de nuestros conocidos, amigos y personas que se vuelven parte de nuestra familia los conocimos en la escuela, así como también logramos conocernos a nosotros mismos, desarrollamos interés por diferentes cosas, como la música, series de televisión, películas, etc. Nuestro desarrollo personal está casi totalmente ligado a la escuela, al menos en el primer cuarto de nuestras vidas, de aquí la importancia del regreso a clases. Ir a la escuela, entonces, comprende desde adquirir los conocimientos que nos impulsarán para desarrollarnos profesionalmente, pasando por la construcción de nuestras relaciones personales y llegando hasta nuestro proceso para encontrar nuestra propia identidad.

Además, las escuelas también son la columna de la educación (pública y privada) y de la política educativa. La mayoría de los programas o políticas públicas en materia educativa pasan por las aulas, desde una reforma a los contenidos de los libros de textos (que eventualmente tendrán su lugar en las escuelas), un programa de mejora a la infraestructura escolar, hasta una reforma en cuanto a la formación docente (dentro de las escuelas normales del país). Por lo tanto, si planeamos mejorar el sistema educativo debemos contemplar el papel que jugarán las escuelas (sobre todo sus directoras y directores) y con mayor énfasis en temas tan preocupantes como lo es la deserción escolar y el rezago educativo (solamente hay que recordar que en el Censo de 2020 que realizó el INEGI hay más de 5 millones de personas entre 3 y 17 años que no asisten a la escuela).

Tomando en cuenta lo anterior, el regreso a las aulas no debe ser únicamente un “sí” o un “no” por parte de las autoridades, sino que debemos planear un regreso que asegure todos los beneficios que trae consigo el asistir al salón de clases, sobre todo en educación básica, donde el desarrollo de la educación temprana es vital para el crecimiento saludable y continuo de las y los niños. De aquí la presión que desde diferentes sectores tanto académicos como de la sociedad civil se ha realizado hacia la SEP, para que se retomen las políticas educativas enfocadas en su aplicación desde las escuelas. Un ejemplo de este tipo de programas es el ya extinto “Escuelas de Tiempo Completo”, cuya importancia era vital para fomentar un desarrollo integral desde la primera infancia en las comunidades más alejadas en México.

Por otra parte, las escuelas también suelen ser los primeros contactos que tienen las y los estudiantes con la discriminación. Esto último lo podemos ver reflejado tanto en casos muy importantes como el de “Citlali” en el Estado de México en 2019, otros que quizás pudimos llegar a presenciar en las aulas y, desafortunadamente, los que muchos estudiantes viven día con día (principalmente el acoso escolar, impulsados por el racismo, clasismo y machismo). Con este último punto debemos replantear no sólo cómo queremos regresar a las aulas, sino también qué tipo de escuela queremos ver al regresar.

Los tiempos actuales nos brindan la oportunidad de exigir un cambio radical en las aulas, generar nuevas reglas, mejorar los servicios escolares y sobre todo buscar que se respeten los derechos de las niñas, niños y adolescentes. Al garantizar el derecho a la educación logramos expandir la garantía del resto de los derechos fundamentales (interdependencia) de todas y todos, de aquí nace la importancia de repensar la escuela como un espacio de enseñanza, libertad de ideas, respeto y sobre todo de inclusión, que nadie se quede fuera de las escuelas. Debemos aprovechar esta oportunidad, por un futuro más próspero para Aguascalientes y para todo México.