Luis Muñoz Fernández.

De entrada resulta relevante advertir a quien está por adentrarse en la lectura de esta obra que, a diferencia de la enorme mayoría que pertenece a la tradición analítica de la búsqueda del conocimiento […], se inscribe en la casi extinta tradición sintética del saber, lo cual significa que el énfasis de esta búsqueda recae en los conceptos –los recursos por excelencia de la síntesis–, los hechos tienen en estas disquisiciones un papel subsidiario respecto a las ideas. Esta advertencia que anticipa al lector sobre lo que puede esperar de lo que sigue en términos generales y que podría desalentarlo/a o decepcionarlo/a, debe complementarse con una aclaración pertinente que aspira a lo contrario: atraerlo/a e interesarlo/a, ya que se trata de una ambiciosa aventura teórica que concierne no sólo a los estudiosos de la vida desde distintas perspectivas, sino también a cualquier persona que se inquieta por entender las vicisitudes de la existencia.

Leonardo Viniegra. Prólogo a Penetrando el proceso vital. Más allá de la adaptación, el azar y la selección natural,  2012.

Se necesita mucha inteligencia, valor, conocimientos, audacia y astucia para cuestionar el orden establecido. Nunca ha sido una tarea fácil, pero en estos tiempos es todavía más difícil porque, merced a una estrategia sutil perfectamente planeada y con el auxilio de herramientas poderosas, la mayor parte de la población mundial, particularmente en Occidente, vive distraída, es indiferente a lo que realmente importa y se somete dócilmente a los dictados del verdadero poder. Poder al que no se elige en las urnas.

De ahí el inmenso valor de la obra del doctor Leonardo Viniegra Velázquez. Personaje singular donde los haya, se describe así mismo en su libro Penetrando el proceso vital. Más allá de la adaptación, el azar y la selección natural. Teoría de la interiorización del entorno y la anticipación: una mirada a través de la complejidad (Edición del autor, 2012) y lo hace de la siguiente manera:

Leonardo Viniegra nació en la Ciudad de México en 1945. Es médico, educador e investigador y ha formado parte de instituciones de salud, educativas y científicas. Por su precoz proclividad a la heterodoxia ha desarrollado durante su trayectoria, en relativa y entendible soledad, puntos de vista disidentes e insólitos acerca de los fenómenos vitales implicados en el cuidado de la salud, en los actos educativos y en diversidad de acontecimientos del mundo humano y natural.

A partir de la crítica de los supuestos, de las ideas y de las prácticas que imperan en el ejercicio de la medicina y de la escuela, en las actividades científicas y en el proceder de diferentes organizaciones sociales, ha explorado diversidad de caminos inusitados, realizando aproximaciones teóricas al esclarecimiento de distintas situaciones problema, a través de concepciones basadas en la complejidad (transdisciplinarias), y proponiendo alternativas de superación en el pensar y en el actuar, en estos ámbitos.

Si leer toda su obra requiere un esfuerzo propio de Sísifo, llegar a entenderla, tan plena está de conceptos originales e interesantísimos, obliga a fijar la atención de manera sostenida y profunda, poniendo a prueba las potencias de la mente. Sin pretender lograrlo de manera exhaustiva, dedicaremos este escrito, obligadamente dividido en varias partes que posiblemente saldrán de manera discontinua, a exponer algunas de sus ideas más valiosas y desafiantes.

Adelanto una cuestión. Conozco al doctor Viniegra personalmente desde hace muchos años y me siento más que privilegiado de contar con su amistad. No nos vemos con frecuencia, pero logramos mantenernos en contacto. La primera vez que nos encontramos fue durante la entrevista que me hizo como candidato a médico residente en el hoy Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ). En aquella época, él era el Coordinador de Enseñanza y creo que había diseñado en buena parte el estricto, aunque justo, proceso de selección para quienes ambicionábamos llevar algún día puesta la bata blanca almidonada que caracterizaba a los médicos del INCMNSZ y de formar parte de aquella institución médica y científica de alto nivel.

La impresión de aquella entrevista fue formidable y sus efectos todavía siguen influyendo en mi manera de pensar y de actuar. En ella aprendí que existen y lo que significan las teorías descriptivas y las explicativas y la importancia primordial de analizar lo que hacemos todos los días, “la reflexión sobre el quehacer cotidiano”, en las palabras del doctor Viniegra.

Recuerdo que al final del encuentro, el doctor Viniegra me recomendó ver una película en el cine. Se trataba de Vivir, del famoso director japonés Akira Kurosawa. En aquel momento yo no había oído nunca de aquel cineasta, pero acudí de inmediato a las salas de proyección del Centro Cultural Universitario de la UNAM. Este lugar ha quedado en el recuerdo de mi esposa y mío propio como un espacio paradisíaco de encuentro, convivencia, gozo y aprendizaje en el que se puede disfrutar de la paz física y espiritual en medio del ajetreo que caracteriza a la Ciudad de México.

Leonardo Viniegra Velázquez

Dos aportaciones del doctor Viniegra han sido y siguen siendo para mí una fuente permanente de confianza en mis propios pensamientos, de consuelo en medio de la hostilidad más o menos manifiesta del medio ambiente y de poderoso acicate para seguir en la lucha: su insistencia en la importancia de las ideas, de las teorías, para entender al ser humano y al mundo y así ofrecer mejores alternativas a la terrible realidad actual y su vocación irrenunciable, a contracorriente del reduccionismo imperante, a verlo todo desde la complejidad, de entenderlo todo en su conjunto. Una visión holística que hoy nos es más necesaria que nunca. Una comprensión indispensable en un momento del devenir humano en el que incluso está en juego nuestra supervivencia como especie.

Este escrito es un intento de difundir sus valiosas ideas que, aunque conocidas en ciertos círculos, son injustamente menospreciadas e incluso ignoradas en los entornos oficiales de la biología y de la medicina.

Repensar la vida, la salud y la enfermedad, cuya primera parte ve hoy la luz, es un tributo a su persona y a lo mucho que representa para quien, como él, aunque a una considerable distancia geográfica y, sobre todo, intelectual, no acaba de estar conforme con el statu quo social y profesional, se siente un tanto inadaptado en su medio (que no en su familia) y trata de dejar antes de partir un mundo menos frívolo e insolidario que el que le ha tocado vivir.

https://elpatologoinquieto.wordpress.com

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