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Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Alejandro Gertz Manero, Fiscal General de la República, expresó que el Conacyt reparó un daño causado al promoverlo al sistema Nacional de Investigadores (SNI).

En alusión a las críticas recibidas por su ingreso al Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, Gertz rechazó lo que denominó “cadena descalificatoria” en su contra.

Aseveró que su promoción no es un acto de abuso de autoridad ni de favoritismo.

“Es todo lo contrario: mi carrera académica como maestro la inicié en 1962 (hace casi 60 años); y en ella he impartido cátedra por décadas, en diversas universidades e instituciones públicas y privadas; también, he sido coordinador de carrera; he trabajado en investigaciones jurídicas relevantes en el Instituto Nacional de Antropología e Historia; he sido Rector de la Universidad de las Américas; presidente del CENEVAL; presidente de la Federación de Instituciones Privadas de Educación Superior; he publicado, durante más de quince años, artículos de investigación jurídica y social, en los principales diarios nacionales; también he publicado diversas investigaciones históricas, comisionadas y difundidas por la Secretaría de Educación Pública, hace más de cincuenta y cuatro años”, ennumeró.

“De igual manera, he desarrollado toda una serie de investigaciones en materia académica que me permitieron, en su momento, acceder como Miembro de Número de la Academia Mexicana de la Educación”, dijo en una comunicación hecha llegar a REFORMA.

El biólogo Antonio Lazcano cuestionó el pasado jueves 11 la promoción de Gertz. Dijo que era “una muestra clara de una imposición política a un aparato académico” y la calificó de vergonzosa.

Gertz replicó. Dijo que con sus antecedentes y tres doctorados presentó y cumplió todos los requisitos necesarios para acceder al Sistema Nacional de Investigadores.

“En respuesta, una y otra vez, con argumentos absolutamente deleznables e injustos, se me rechazó; por lo que, cinco veces pude ganar juicios de amparo al respecto, para que se me diera la oportunidad de acceder al reconocimiento de mi vida académica, estimando mi currículum, lo cual fue refrendado por el Conapred al señalar que había habido, durante esos diez años, una discriminación evidente”, explicó en su comunicación.

Dijo que la comisión especial dictaminadora del Conacyt, –“presidida y compuesta por personas que no conozco y con las que no he tenido ningún contacto”–, hizo un dictamen unánime que reconoce toda su carrera docente.

“Se me reconoce por unanimidad que, desde ese tiempo, yo había cumplido con los requisitos para que se me otorgara el nivel al que he accedido, por mi obra y por su trascendencia nacional e internacional, reparando así el daño causado”, insistió.