Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El viernes de la semana pasada, 24 de junio, los consejos técnicos escolares, de educación básica, realizaron la última sesión del ciclo escolar 2021-2022. El objetivo fue: evaluar el nivel de aprendizaje alcanzado por los alumnos durante el año lectivo; así como presentar datos estadísticos sobre asistencia, permanencia y deserción. En el contexto de esta evaluación era necesario, además, señalar las actividades y acciones prioritarias que se llevaron a cabopara asegurar el aprovechamiento escolar; destacar las metodologías y/o técnicas que se emplearon en el proceso enseñanza-aprendizaje; y presentar avances y resultados obtenidos.

En tal virtud, era de esperarse que los consejos técnicos presentaran información puntual de lo realizado y de los resultados obtenidos, destacando porcentajes o gráficos sobre los niveles de aprendizaje de los educandos, así como datos numéricos de asistencia, permanencia y abandono escolar; sin embargo, en unas sesiones, simplemente se dijo que los alumnos andaban bien en el aprovechamiento, pero sin precisar cifras ni presentar evidencias que sustentaran tal afirmación; y que los desertores eran pocos. En otros casos, sí se reconoció que los alumnos tenían bajo nivel de aprendizaje (sin señalar tampoco su magnitud), pero que esto obedecía a la pandemia; y que muchos estudiantes habían abandonado la escuela, pero que esto también era por la pandemia.En síntesis, salvo algunas excepciones, los consejos, en su mayoría, hablaron de generalidades y de pretextos tratando de justificar los malos resultados; no hubo datos concretos sobre avances en el aprendizaje; tampoco se mencionaron los aprendizajes que requieren fortalecimiento.

La pandemia, ciertamente, generó una serie de barreras en el aprendizaje; por eso era tan importante y necesario poner en blanco y negro esos problemas que aquejan a las escuelas para poderlos afrontar, acordes a su real magnitud. Pero, lo sucedido en esta última sesión de los  consejos, habrá que decirlo y reconocer que antes de la pandemia pasaba lo mismo; desde hace más de una década ha venido sucediendo casi lo mismo: en las sesiones, usualmente, ha imperado la generalidad, la divagación, la falta de compromiso y siempre se ha llegado a la conclusión que el bajo nivel de aprendizaje y el abandono escolar son consecuencias de la indiferencia e irresponsabilidad de aquellos alumnos que no asisten regularmente a la escuela y que no hacen los trabajos que se les indican; y que tampoco sus padres apoyan en la asistencia de sus hijos a la escuela ni para que cumplan con las tareas. En síntesis, los consejos técnicos se han convertido en muros de lamentaciones y pretextos. Tal vez pareciera muy duro decir esto; pero es preferible ponernos rojo una  vez y no cien veces rosa. Sinceramente, deseamosequivocarnos en las apreciaciones.

Si, en parte, se quiere mejorar la educación, habrá quere orientar y revitalizar los consejos, iniciando con el Plan Escolar de Mejoramiento Educativo que contenga un diagnóstico real y con cifras del estado que guardan los aprendizajes en la escuela; analizar y reconocer las causas que limitan avances; señalar objetivos y metas alcanzables y factibles de realizar; establecer actividades y acciones que propicien, en verdad, el alcance de los objetivos; llevar puntual seguimiento de las actividades y de las acciones; evaluar periódicamente los avances, conforme el calendario establecido; reorientar desvíos; sistematizar información de lo realizado y de los avances; y hacer la evaluación final. No, no hemos descubierto el hilo negro, pues estos son los pasos que se recomiendan en la guía de los consejos técnicos, la cuestión es hacer las cosas y hacerlas bien. Un diagnóstico real es un punto de partida fundamental; establecer objetivos y metas factibles y, sobre todo, llevar seguimiento de las acciones; son cuestiones primordiales que  pueden llevar al éxito a los niños, adolescentes y jóvenes de Aguascalientes. Todo sea por ellos.