Daniela Perales Bosque

Hace unos años visité la cuidad de San Francisco, California, una ciudad fría por su ubicación junto a la bahía, pero una ciudad con un estilo icónico de arquitectura victoriana y moderna en sus casas, calles empinadas y su famoso tranvía que atraviesa la ciudad. Sin embargo, llamó particularmente mi atención la cantidad masiva de persona que estaban instalados en las calles de la ciudad, viviendo en casas de campaña y colchonetas conocidos como “homeless”; en aquel momento la cifra era alta, pero hoy en día sigue siendo un problema evidente para la ciudad y el verdadero motivo que ha desencadenado este problema no me lo hubiera imaginado en aquel momento.
California es el estado con mayores índices de innovación en negocios, tecnología y ciencia, aun si es también el estado con mayor pobreza en Estados Unidos y con mayor población sin hogar, y San Francisco como ciudad tiene una gran parte de personas sin hogar.
San Francisco hoy en día es sede las principales compañías más ricas del mundo: Apple, Facebook, Google, Twitter, Uber, entre otras, lo que ha generado la tasa de empleos en estas compañías y también la migración de personas para desempeñar los trabajos dentro de ellas. Los sueldos de estas empresas son altos y esto ha propiciado que se tenga un alza en los ingresos de aquellos trabajadores de las empresas, y logrando así pagar rentas de casas excesivas. Los ingresos de estas personas han generado que las rentas de todo San Francisco se hayan elevado por los cielos y ahora prácticamente todos los barrios, incluso aquellos menos populares como el propio barrio latino, se han visto codiciados, encareciéndose en renta. La renta ordinaria en esta ciudad es de 3 mil 600 dólares por un departamento con dos habitaciones, lo que parece un abuso.
Lo más desafortunado del asunto es que para todos aquellos trabajadores que no son de estas empresas tecnológicas, ni gozan de privilegios, tienen un sueldo común que les impide igualarlo al de las empresas, por lo que muchos de ellos terminan desalojados cuando se ven impedidos para pagar su renta. Algunos optan por mudarse a ciudades vecinas como Oakland o Berkeley, peor otros deciden mudarse a los albergues de la ciudad y en caso de no encontrar lugar terminan por mudarse a la propia calle. El problema de los albergues es la alta demanda que se ha generado de unos años para acá y siguen sin ser suficientes. Muchos de ellos que no tienen lugar terminan por irse a vivir a las calles, con enfermedades, insalubridad y el uso de fentanilo, lo que generó un estado de emergencia el pasado diciembre por el uso de la droga y los índices de violencia. Parece un callejón sin salida para los “homeless”.
Qué ironía pensar que California pueda experimentar un problema de pobreza, a pesar de ser el más poblado con los multimillonarios del país y siendo también uno de los estados con mayor producción de alimentos. El agujero de la desigualdad.