Tantas veces se ha escrito o escuchado la frase de “renovarse o morir” que se extravía su verdadero mensaje, sin embargo en algún momento se materializa cuando alguien se encuentra en la disyuntiva de hacer un alto en el camino, hacer un recuento de lo que ha hecho y determinar qué hace falta para darle un nuevo impulso a su vida.

A esto se refiere, justamente, Francisco Ruiz López, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana, capítulo Aguascalientes, al hacer un llamado a sus compañeros para accionar las palancas del desarrollo, de la modernidad, de ya no ser testigos del progreso sino ser parte de él.

Valga mencionar que en la Feria Nacional de San Marcos son más los pabellones de expositores foráneos, lo que si bien es una versión cosmopolita, se pone de manifiesto que no sólo fueron superados en la exhibición de los productos, sino que la inversión mayor se les dejó a ellos, de ahí que los empresarios de raíces locales cedieron su lugar y se resignaron a ser simples espectadores.

Poco antes de entregar el cargo, el ex presidente de la Coparmex, Jaime Durán, señaló que veía “un sector empresarial, no buscando el bien común, buscando créditos personales, buscando beneficios propios, buscando obra pública, buscando cochupos, buscando lo que no debería de ser”. (El Heraldo, 25/III/2015), lo que aún cuando “retrató” la actitud, no pasó de declaraciones resonantes que en poco abonaron a la unidad de los hombres y mujeres de negocios.

El planteamiento que hace Ruiz López es de sumar esfuerzos, de apoyarse unos a otros y que encuentren en la Coparmex la atención que necesitan, como única forma de crecer y de generar riqueza y empleo, propuesta que no es difícil de cumplir si cada quien pone lo que esté a su alcance.

Siempre será bienvenido el capital nacional y extranjero puesto que se convierten en parte fundamental de la economía, entonces lo que hace falta es no sólo “ver y dejar pasar” sino subirse al tren del progreso, de aprovechar cada momento para que también florezca la empresa nativa.

Entre las acciones a desarrollar, el líder mencionó el fortalecimiento del empresariado, que unido se convierta en una fuerza moral y social, capaz de ser un firme interlocutor con los tres niveles de gobierno y aprovechar esa unidad en bien de todos los aguascalentenses.

Es indudable que tiene que haber un diálogo fluido al interior y exterior de las cámaras empresariales, de las agrupaciones sindicales, instituciones públicas y organizaciones civiles, que tenga como meta una mayor participación de la población en general en la toma de decisiones y permita conservar el estado de paz social y crecimiento.

Más allá de cuestiones personales, de ideologías o defensas grupales, lo importante es recuperar el papel que tuvieron hace años los empresarios, principalmente en el renglón de inversión y guía, ya que inclusive las plantas de autopartes en su mayoría son de fuera, por lo que ha sido poco el espacio que aprovechan ante la presencia de los grandes capitales.

El reciente cambio de directiva en la Coparmex tiene que aportar una rentabilidad a sus agremiados, que podría ser no cerrarse al cambio y aprovechar para darle una sacudida a las ideas, de saber “mutar” hacia un medio diferente al que han estado acostumbrados y entender que la única salida es intentar ese paso decisivo, que al principio puede ser difícil pero es la única forma de no sólo sobrevivir sino de expandirse.

SÓLO UN POQUITO

Así como Hilario Ramírez Villanueva, más conocido como “Layín”, reconoció en plena campaña por la alcaldía de San Blas, Nayarit, que en su anterior mandato como presidente municipal por el PAN “robó poquito”, porque no había dinero, dijo, la Plataforma Político-Electoral de Acción Nacional para las elecciones federales de 2015 reconoce que en gobiernos panistas “también se han presentado casos de corrupción”, lo que debe ser un acicate para retomar los principios y valores que ha enarbolado.

En el documento rector de las campañas panistas se lee: “Aceptamos que el Partido, como toda organización humana, no ha estado exento de errores y con entereza debemos aceptar que también en los gobiernos panistas se han presentado casos de corrupción” (Reforma (8/XII/2014).

No obstante, agrega, los “errores o debilidades” no deben desanimar al panismo, “por el contrario deben ser motivos adicionales para retomar con mayor ímpetu y convicción nuestra histórica lucha contra la corrupción”, aunque no aparece una sola referencia de los “moches” que tan de moda estuvieron en los dos años anteriores y ampliamente ventilados en los medios de comunicación, que llevó hasta la creación de una comisión interna para investigarlos, sólo que este grupo nunca funcionó. Lo único que hubo fueron cambio de mando en el grupo legislativo de la Cámara de Diputados, pero a final de cuentas los que fueron señalados de haber pedido o aceptado alguna cantidad por “gestionar” recursos públicos ante dependencias federales quedaron limpios de culpa, puesto que no hubo una denuncia ante una autoridad judicial.

Pasada la tempestad se dedicaron a cambiar el estado de cosas, para ello enarbolaron la bandera de la pureza que sigue enhiesta hasta la fecha y recurren a lo que señala la Plataforma Político Electoral, al advertir que “la corrupción es un peligro sistémico para la democracia, para la estabilidad económica, el desarrollo y la calidad de vida de los mexicanos”, además “en los últimos años se ha acelerado un círculo vicioso: la corrupción socava a las instituciones democráticas, y cuando éstas son débiles, alientan la corrupción”.

La experiencia que han vivido reclama que cambien y exijan que se fiscalice a los gobiernos estatales y municipales para conocer el destino que le dan a los recursos federales que reciben, con lo que se dará un paso importante contra la corrupción, lo que ojalá se lo hagan saber a Layín, que aún cuando esta vez ganó como candidato independiente, no obstante el reconocimiento público de que “robó poquito”, para que nadie meta la mano a las arcas públicas.

RAPAZ INEXTINGUIBLE

El común de los hombres de campo los conoce como “coyotes de dos patas”, que además de dedicarse a esperar la oportunidad para comprar la cosecha a un valor muy por debajo de su valor, incursionan en la comercialización de los productos, escondiéndolos para elevar su precio y con ello perjudican a los consumidores de recursos limitados.

Son personajes que amasan grandes fortunas con el hambre de 50 millones de mexicanos, denunció el ingeniero Teodoro Ulises Olivares Ventura, presidente del Consejo Estatal Agropecuario, al demandar que los castiguen y se conozca sus nombres y actividades.

Sólo así se podrá erradicar a estos individuos que primero promueven una baja ficticia en los precios de los productos básicos para tomar “ahorcados” a los campesinos, al adquirir sus cosechas a un precio que no les deja ninguna ganancia, y una vez que las tienen en su poder nuevamente suben los costos al público, con lo que obtienen una doble ventaja, que es caso del maíz, que aún cuando exista una producción muy alta no favorece a los cosecheros y tampoco a las amas de casa, al continuar comprando el kilogramo de tortillas al mismo precio.

Recurrir a la especulación ante la pobreza que vive más de la mitad de la población nacional “es un crimen que debe castigarse de manera ejemplar”, reiteró el líder del sector agropecuario, lo que ojalá lo tomen en cuenta en las esferas oficiales y de una vez por todas se combata este flagelo que por década ha estado presente.

 

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