David Reynoso Rivera Río

Hace apenas unos días, quien funge como representante de Comercio Exterior en los Estados Unidos de Norteamérica, Robert Lighthizer, difundió los objetivos que nuestro país vecino considera como prioritarios para la renegociación del Tratado Libre de Comercio de América del Norte(TLCAN) o también llamado NAFTA.

La primera ronda de negociaciones, tendrá lugar en Washington entre el 16 y el 20 de agosto, según se ha anunciado. Canadá, Estados Unidos y México desean alcanzar un acuerdo lo más pronto posible y en buenos términos, ya que tanto a Canadá como a Estados Unidos de Norteamérica les preocupa que en 2018 nuestro país se verá inmenso en un clima electoral bajo el cual las negociaciones podrían volverse aún más complejas. Según se ha rumorado, se plantearán siete rondas de conversaciones con intervalos de tres semanas.

Como parte fundamental de los objetivos de la renegociación que ha planteado Estados Unidos, se destaca el reducir el “déficit comercial” de ese país con México y Canadá. El país vecino argumenta que en los más de 20 años que tiene el tratado, sus consecuencias han detonado la pérdida de millones de empleos, así como la salida de empresas y capitales.

De igual manera se plantea eliminar el importantísimo capítulo 19 del instrumento en mención, mismo que actualmente establece los paneles arbitrales para resolver las controversias, ya que consideran que esos paneles violan la soberanía y capacidad de hacer política comercial de ese país. La postura de nuestros vecinos representa un retroceso al comercio regional ya que bajo los términos en los que Estados Unidos de Norteamérica desea eliminar el capítulo, se daría paso a que la mayoría de las disputas se resuelvan en tribunales estadounidenses y no se cuente ya con un mecanismo objetivo para la resolución de controversias.

Finalmente, considero importante mencionar que dentro de los objetivos para la renegociación por parte los Estados Unidos, se incluyen cuestiones relativas al combate a la corrupción. Destacando la implementación de estrictos códigos de conducta entre los servidores públicos y se pretende exigir a las empresas la implementación sistemas a través de los cuales se pueda rastrear con facilidad su contabilidad y en todo caso poder detectar alguna práctica de corrupción.

Mencionado todo lo anterior, es menester recalcar que ahora es cuando comienza el verdadero reto para nuestro país. Reto en el que el Ejecutivo tendrá que presionar fuertemente al experimentado equipo de negociadores mexicanos, de manera que podamos obtener los mejores términos de la renegociación, cuidando no vulnerar a todos los mexicanos que actualmente se benefician y benefician a nuestro Producto Interno Bruto.

Habrá que estar muy pendientes de las cuestiones relativas al régimen laboral de las empresas, la participación de los países en el sector agropecuario y energético, así como a todo lo relativo a los aranceles y a la migración.

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