Mayolo López
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- El Senado de la República apura trabajos de remozamiento sin reparar en la proclamada austeridad que acompaña la Cuarta Transformación.
En 2020, los senadores dirán adiós a las alfombras y a partir del periodo ordinario de sesiones que arranca el 1 de febrero, estrenarán losetas en toda la sede parlamentaria, que por primera vez desde su apertura en 2013, es objeto de una renovación.
Además, estrenarán arcos y cámaras de seguridad.
Dentro y fuera del recinto parlamentario, en pleno asueto navideño, unos 25 trabajadores se afanaban desde temprana hora para dejar listas las instalaciones.
En el muro de madera que circunda el primer nivel del inmueble, sobre el Patio del Federalismo, se aprecia una manta con la leyenda: «Mejorando la imagen del Senado».
En ese piso, cientos de plantas de ornato serán sembradas en las áreas verdes.
Abajo, en el hemiciclo bautizado en septiembre de 2014 como Patio del Federalismo, albañiles con máquinas removían el piso para colocar una profusa capa impermeabilizante.
Otros, se encargaban de quitar la pintura con sopletes en medio de un ostensible ajetreo. El arbolito de Navidad, colocado a finales de noviembre, lucía maltratado y lleno de polvo.
A juzgar por los trabajos, el recinto parlamentario estaba siendo desmontado. Las alfombras del pleno y del primer y segundo nivel fueron retiradas junto con las butacas de esos pisos para permitir la colocación de la loseta.
En los palcos que utilizan los fotógrafos, los trabajadores instalaron andamios para alcanzar y remover los conductos de aire acondicionado que, se informó, hacían «mucho ruido». El de aire acondicionado también será reemplazado en el sótano del inmueble.
Las pantallas y sistemas de registro dactilar de cada uno de los 128 senadores serán reemplazados. Sobre las mesitas de los legisladores, en bolsas de plástico, aguardaban cables y tornillos.
Los cinco escaños de la Mesa Directiva fueron desmontados. La mesa principal estaba cubierta con un plástico. Abajo, alrededor de la tribuna, había cartones, botes de pintura y escobas. Los 128 escaños fueron cubiertos con plásticos negros.
Desde septiembre, el Senado había erogado al menos 26.5 millones de pesos para tapar las goteras que desde la apertura del recinto, en 2013, molestaban tanto a legisladores como al personal.
De acuerdo con un diagnóstico elaborado por la Secretaría General de Servicios Administrativos, había filtraciones en el Patio del Federalismo, en el hemiciclo, en la Torre de comisiones y hasta en el pleno.