Remansos de Arte y Cultura

Por J. Jesús López García

El poeta mexicano Gabriel Zaid (1934), escribió en la revista Letras Libres el 30 de junio de 2007, el artículo denominado “Tres conceptos de cultura”: clásico, ilustrado y romántico. El clásico tiene que ver con el modo en que se hereda, como las grandes obras de arte; el ilustrado, nivel que se logra, tal es el caso de quienes se encuentran en la cumbre; y el último se refiere al patrimonio, entendido éste como todo aquello que consideramos nuestro. De esta manera, podemos inferir que accedemos de distintas maneras a la cultura, la primera es a través del cultivo personal ejerciendo el libre albedrío y el juicio para hacerse de las mejores producciones del propio entorno. Esta es la visión latina antigua de la que deriva la palabra “culto” para designar a quien se ha instruido a sí mismo para hacer crecer en la propia persona, a un mejor hombre.

La segunda es la prevista por la Ilustración en el siglo XVIII donde el Estado, la sociedad o la comunidad, debían disponer para los ciudadanos las destacadas producciones de la Humanidad, para procurar esa cultura de tono universal. La tercera es a partir de la incomodidad alemana sobre la prevalencia de lo francés encabezando la Ilustración, por lo que esa universalidad ilustrada terminó en adjetivar de manera particular al término “cultura” lo que en nuestros tiempos se ha fragmentado en más adjetivos: cultura de la hamburguesa, cultura del ahorro, cultura hippie, cultura del futbol, y así de manera indiscriminada, todo termina por ser cultura, lo que se opone al esfuerzo personal por aprehender lo superior como en el caso romano, o a la excelencia universal del modelo Ilustrado, que por cierto es el que sigue la cultura local a través del Instituto Cultural de Aguascalientes, principal organización de arte y cultura del estado con numerosos museos y galerías, escuela superior para las artes, con una orquesta sinfónica y ya una tradición lograda a través de décadas.

Más en nuestro estado, principalmente en la ciudad de Aguascalientes, que ha crecido en extensión y demografía, la cultura institucionalizada empieza a tener una sana competencia en algunos de los rubros que le caracterizaban de un modo contundente, academias de danza, escuelas de dibujo y pintura, círculos de lectura y ensambles musicales privados van complementando los esfuerzos estatales y logrando con ello, una escena cultural más diversa y más crítica.

Así, algunos museos y galerías privados van logrando reconocimiento poco a poco, recurriendo a sus propios medios para la supervivencia en una ciudad que parece demandar estos espacios, de cuyos habitantes dedican cada vez más tiempo a la promoción, producción y difusión de la cultura, el arte y diferentes expresiones intelectuales. Recientemente inaugurada la galería “Sinalefa” ubicada en la calle Juan de Montoro No. 440, causa, de primera impresión, la sensación de estar en presencia de un objeto extraño. La fachada del edificio se desarrolla en dos cuerpos, el inferior aún con los vestigios de la finca original, y el superior con vanos de diferentes disposiciones, formas y dimensiones. Por dentro el inmueble remozado y rediseñado hace gala de una simbiosis entre lo nuevo y lo antiguo, donde éste es roto por la nueva arquitectura que se abre paso en cada espacio, dando como resultado un collage.

La manera de intervenir al conjunto es a través del seccionamiento de elementos arquitectónicos existentes y el uso de objetos de uso cotidiano pero dedicados a una nueva función.

El arte y la cultura son en sí mismos remansos en medio del ajetreo de la vida en sociedad, cada vez más vertiginosa y estridente; espacios que contribuyen a que esos descansos se vean cristalizados en objetos arquitectónicos patentes en el entramado de la imagen de la ciudad.