Muchos lo lamentan, sufren, y es que al no haber Feria Nacional de San Marcos, la pérdida económica es incalculable, los hoteles apenas se encuentran a un 2.5% de ocupación en estas fechas -y eso los que están abiertos-, cuando tradicionalmente llegan a tope y hasta a precios estratosféricos; esta vez no hubo “Cantina más grande del mundo”.

Ahora las calles del área ferial, lucen desiertas, principalmente por las noches, son contados los negocios abiertos, apenas uno que otro semifijo, para bailar y cantar, sólo un local en la parte norte frente al Jardín de San Marcos, extrañamente sigue en funciones, pero también con apenas 2 o 3 parejas como clientes.

PAISAJE DESÉRTICO. Pasar por la J. Pani en estos días es desolador, el silencio impera, de día hay uno que otro caminante; al llegar al hotel de esa zona, cerrado por cierto, se entiende que el tiempo se paró y pareciera intencional que en un par de sus bardas se lee la palabra fe, eso es lo que predomina entre empresarios del sector turismo y comercio. Las obras de remodelación de la zona, también fueron detenidas.

La fecha programada para la cuenta regresiva e iniciar la bulliciosa Feria de San Marcos, este viernes, pasó “de noche” para los aguascalentenses, sin visitantes, sin gente en la calle, sin personas en ninguna de las explanadas feriales; las plazas de toros a oscuras, las instalaciones de las exposiciones feriales, sin juegos mecánicos, sin luces coloridas, sin música.

DESILUSIÓN. El coronavirus vino a acabar con la ilusión de este año, cuando ya el sector turismo y comercio estaba preparado y con reservaciones para la celebración de la verbena y principal atractivo turístico y económico para este sector especialmente, un incentivo para el comercio de todo tipo.

Los que ahora disfrutan de esa soledad de las calles dentro del perímetro de la FNSM son los que viven en esa zona y que, quienes tienen posibilidades económicas, aprovechan cada año para salir de vacaciones mientras aquí está la fiesta, pues hay quienes aseguran que es difícil dormir y tener paz durante los 3 fines de semana de la verbena.

COSTOS Y BENEFICIOS. Pasaron los primeros días, viernes y sábado, sin novedad en el área ferial, sin basura alrededor, sin el bullicio de la madrugada, sin el ruido que muchos consideran infernal y que no los deja descansar, sin olor a orines y vómito de quienes se han pasado de copas y que no alcanzan a llegar a un mejor lugar. Reina la tranquilidad, pero esa misma gente sabe que vendrá lo peor en los meses siguientes, ante una inevitable crisis económica general.

Sin duda alguna, el contagioso COVID-19 acabó con las ilusiones de hoteleros, restauranteros, comerciantes, turistas, visitantes, que por lo general planean una estrategia de venta para esta temporada; la fiesta quedó en espera de una mejor oportunidad y por lo pronto quien así lo desee, podrá seguir algunos espectáculos feriales de años anteriores por la televisora local.

ESPERANZA. Si bien hay desencanto entre empresarios del sector turismo, saben que para el año venidero será un nuevo amanecer con un bullicio que será ampliamente esperado, hasta para los que viven por allí y por lo pronto, se espera sólo el festejo religioso a San Marcos el próximo día 25 de este mes, aunque tal vez sea igual, con la sana distancia.