Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

El año pasado (en marzo de 2020) se suspendieron las clases presenciales debido a la pandemia provocada por el COVID-19 y se dijo, en aquel entonces, que se regresaría a las aulas hasta cuando el semáforo epidemiológico estuviera en verde. Meses después, hubo un acuerdo entre autoridades de salud, de la Secretaría Educación y dirigentes del sindicato magisterial, en el que se establecieron tres condiciones para el regreso a las clases presenciales: cuando el semáforo de riesgo epidemiológico estuviera en verde, cuando los trabajadores de la educación estuvieran vacunados y que los padres de familia voluntariamente dieran su anuencia para que sus hijos regresaran a la escuela.

En las últimas semanas se ha estado discutiendo sobre la posibilidad de que las escuelas ya reabran sus instalaciones con el fin de recibir a los estudiantes de nueva cuenta. En el caso de Aguascalientes, las autoridades han manifestado, públicamente, que las escuelas están en condiciones de brindar seguridad sanitaria a la comunidad educativa y que también se han hecho mejoras a los edificios de los planteles con el fin de que estén en óptima forma para recibir a los alumnos. Es muy fácil decir esto en el discurso; sin embargo, siendo honestos, se debe reconocer que hay escuelas destrozadas por vándalos, escuelas sin equipos necesarios, sin agua, sin mobiliario completo, sin ventilación adecuada, con servicios sanitarios en pésimas condiciones y con otras carencias. Los pocos materiales de higiene que se han dotado a las escuelas (jabón, gel y termómetros digitales), tal vez duren algunos días y después será problema de los directores y los maestros que tendrán que ver la forma de atender la sanidad escolar y sin recursos. Esto lo sabemos todos; no obstante, hay quien dice que “estamos preparados para el regreso a clases”. El regreso a clases es un determinado día, pero la atención de los alumnos es de todos los días y mientras duren sus estudios. Habría que ser más serios y responsables en las declaraciones.

Ante la insistencia del regreso a clases presenciales, es bueno estar conscientes que el semáforo no está en verde, que los maestros no han sido vacunados y que a los padres de familia no se les ha consultado al respecto. Todos deseamos el regreso a la aulas, todos queremos vernos y platicar de muchas cosas; sin embargo, en Aguascalientes hay todavía muchos contagios y siguen los lamentables decesos por COVID-19, lo que demuestra que no hay riesgo cero, los riesgos continuarán. Ciertamente importa, y mucho, la educación presencial de los alumnos, pero también importa mucho la salud de todos, y la salud es primero; sin salud casi no se puede hacer nada. Bien haríamos los integrantes de la sociedad, así como las autoridades, en hacer lo que se nos indica en relación con los protocolos sanitarios para contribuir al abatimiento de los contagios, con el fin de que pronto tengamos el semáforo verde.

La pandemia nos mostró las severas carencias que tenemos en el sector educativo: falta de computadoras, falta de internet y falta de capacitación idónea; y las familias de escasos recursos son las que más carecen de estos dispositivos. En tal virtud, las autoridades de los tres niveles de Gobierno si no pueden darle a cada familia los apoyos tecnológicos indispensables, deberían equipar las escuelas, no con una o dos computadoras, sino con suficiente maquinaria para que los hijos de esas modestas familias tengan en qué estudiar y formarse para la vida. Es aquí donde se justifica la gestión de las autoridades, la solidaridad con los más necesitados, y sin esperar ni votos ni nada a cambio. Antes de la pandemia se necesitaban los dispositivos electrónicos; hoy, con mayor razón, son altamente necesarios para la educación de los niños, de los adolescentes y de los jóvenes.