Prof. Flaviano Jiménez Jiménez

Las maestras y los maestros sintieron alivio al ser vacunados, en plena pandemia, como medida de prevención para evitar contagios de COVID-19; permitiéndoles, posteriormente, regresar a las clases presenciales con cierta tranquilidad. Sin embargo, a estas alturas del ciclo escolar los docentes vuelven a manifestar inquietud por posibles contagios.

La vacuna aplicada a los docentes fue la CanSino; y en semanas pasadas, la productora de esta vacuna (CanSinoBio) reconoció que la efectividad de su protección fluctúa entre 65 % y el 68 %, y que a los seis meses disminuye al 50 %; de tal manera que a estas fechas las maestras y los maestros, que están dando clases, tan sólo cuentan con una protección del 33%.

Recientemente, las autoridades del Instituto de Educación informaron que más de 250 alumnos de educación básica se contagiaron de COVID-19 durante las semanas que se están dando clases presenciales a través del modelo híbrido (con 14 alumnos en promedio en cada salón); de los docentes no dieron datos, pero también hay contagiados a pesar de estar vacunados y observando los protocolos sanitarios recomendados. Hace un mes, aproximadamente, tanto las autoridades educativas centrales como las locales han comenzado a manifestar que ya pronto se ordenará la asistencia escolar de la totalidad de alumnos de preescolar, primaria y secundaria; esto es, los 35 y hasta los 40 alumnos que integran un grupo ya estarán en clases presenciales. Esto preocupa, porque puede disparar los contagios de coronavirus, entre otras, por las siguientes razones: Aguascalientes, ya por varios meses, es uno de los estados con altos índices de contagio y de mortandad por COVID-19; la ciudadanía, generalmente, se ha estado movilizando y comportando como si tal enfermedad no existiera; hay más de 250 mil personas adultas que aún no han sido vacunadas, y sin contar a los niños y adolescentes; la vacuna CanSino, a estas alturas, sólo tiene una protección del 33 % lo que significa riesgos para las maestras y los maestros que están dando clases en las aulas; los contagios no sólo pueden darse en las escuelas, sino en todos los espacios donde están las personas y por donde transitan; y, tal vez lo más preocupante, el Gobierno de la República no dice nada sobre el reforzamiento necesario (principalmente de la vacuna CanSino) para los docentes; y para los niños y adolescentes el Gobierno Federal ha manifestado que “no habrá vacunas, porque no son necesarias”.

Ante este orden de cosas, ¿qué sería lo más recomendable? Lo más prudente sería continuar con el modelo híbrido (por lo menos hasta después de haber logrado disminuir los altos contagios) debido a que se facilita más el control de los estudiantes en la observancia de los protocolos sanitarios; de lo contrario, con 35 alumnos o más en un salón se dificulta, extremadamente, guardar la distancia recomendada y cumplir con las otras medidas sanitarias. Igualmente, es necesario que las autoridades competentes apliquen un reforzamiento de vacunación a los docentes y que analicen, seriamente, la viabilidad de vacunar a los niños y adolescentes; porque éstos y los maestros son los que a diario están encerrados en los salones de clase por varias horas. Las autoridades, en general, deberían insistir más en ejercer mayor control sobre la movilidad y evitar las aglomeraciones,  pues los contagios siguen a diario.

Pasados algunos meses, las autoridades de salud dispondrían lo más conveniente en relación con las clases presenciales, de conformidad con las circunstancias imperantes en la entidad. Adicionalmente, habrá que decirlo, los niños se sienten mejor recibiendo clases en pequeños grupos; los maestros atienden mejor a los alumnos en pequeños grupos; en las escuelas se experimentan orden, paz y disciplina por el trabajo en pequeños grupos; de esta manera, los aprendizajes pueden mejorar de manera importante.