El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, ratificó que está en marcha el análisis para la reforma fiscal, misma que tendrá lugar una vez que pasen las elecciones de junio próximo, al argumentar que no se hace ahora porque “el proceso impedirá que tengamos una discusión abierta”.

Durante la 84 Convención Nacional Bancaria que tuvo lugar la semana pasada, el funcionario dijo que por ahora la dependencia a su cargo está en conversaciones con las entidades sobre sus necesidades fiscales, lo que determinará si hay condiciones para eventuales cambios tributarios.

Con lo anterior se confirma el comentario del columnista Enrique Campos Suárez, que el 30 de noviembre de 2020 publicó en El Economista que el presidente de la República tiene “entre sus planes escritos y publicados llevar a cabo una reforma fiscal en el 2121”, además hizo énfasis que el mandatario echaría para atrás la reforma energética –como así fue-, pero ante todo que los cambios fiscales serían de manera progresiva “que es el eufemismo para anunciar que los que ya pagan, paguen más”.

En donde no se avizoran cambios es para que la informalidad pague impuestos, al considerar los analistas que ahí está una base de votos muy importante para el partido en el poder, por lo que no se va a tocar, en consecuencia volverán a ser los contribuyentes cautivos quienes lleven a cuestas la economía nacional.

El titular de Hacienda precisó que “estamos entrando a un proceso electoral que será altamente competitivo, y eso probablemente impedirá que tengamos una discusión abierta de este proceso en los próximos meses, más bien tendremos una discusión técnica. Justo después de las elecciones tendremos que valorar en conjunto, todos, cuál es el contexto y si las condiciones permiten que planteemos algún cambio en la estructura tributaria”, sostuvo Arturo Herrera.

Hay voces que recomiendan que se haga, entre ellas del Fondo Monetario Internacional (FMI), porque al hacerlo permitirá apoyar el gasto del país a mediano plazo, acelerando la recuperación, mientras que observadores consideran que una reforma fiscal podría dejarle al país hasta tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB) en recaudación extra. También el subgobernador del Banco de México (BM), Gerardo Esquivel, recomendó el año pasado una reforma fiscal para lograr un Estado fuerte, lo que se consideró como un adelanto de lo que tenía en proyecto la administración federal, teniendo en cuenta que Esquivel fue el estratega fiscal el actual titular del Poder Ejecutivo, en su tiempo como candidato a la presidencia.

Un punto que no ha sido del agrado de algunos sectores privados es el referente al respaldo que recibe Petróleos Mexicanos (Pemex) del erario, que según el titular de Hacienda este año será de 1,300 millones a 1,600 millones de dólares en transferencias, aún cuando Pemex tiene una deuda financiera de 113 mil 200 millones de dólares, una de las más altas de las empresas petroleras a nivel mundial.

MÁS QUE UN DESEO

Cada uno de los que han estado al frente de la Asociación de Comerciantes del Centro (Acocen) han buscado la manera de reactivar a este sector, pero sus esfuerzos resultan estériles al chocar con auténticas rocas que impiden su avance.

La nueva presidenta, Perla Romo Sánchez, señaló que una parte de los negocios se han incorporado a las actividades, pero otros están cerrados o se encuentran en renta, lo que es lamentable porque esto significa que tardará un tiempo en mejorar la situación.

Aunque no hay una fórmula que contribuya a que esto cambie, una de las posibles razones para que estén demasiados locales desalquilados es porque los dueños se niegan a reducir el cobro mensual, prefiriendo tenerlos inactivos a considerar una realidad latente y es que muy pocas personas se animan a aceptar las condiciones que les imponen, porque en cuestión de dos o tres meses bajan las cortinas ante la imposibilidad de pagar el arriendo, agua, luz, teléfono y eventualmente salarios. En este sentido se requiere una tregua de por lo menos un año y que cobren la mitad del contrato, aplicando la política de “ganar-ganar”, teniendo en cuenta que de nada sirve tener un local ocioso.

Por ahí podría enfilar sus esfuerzos la directiva de Acocen, al mismo tiempo de tramitar ante el municipio y el gobierno del estado una reducción de impuestos, o un programa de apoyos que permita a los locatarios enfrentar el escenario en otras condiciones. En soporte a este sector las autoridades pueden crear un programa de apoyo a fondo perdido, de manera que sea la simiente para una verdadera reactivación.

Arguye la presidenta del organismo que existe un círculo vicioso, en el que los comerciantes abren tarde porque no hay clientes a temprana hora, pero los potenciales compradores no acuden al centro a sabiendas que todavía no abren, por lo que prefieren ir a las tiendas departamentales que han proliferado en distintos rumbos de la ciudad, mismas que son una dura competencia y que se puede enfrentar con esfuerzo, imaginación, sacrificio y planes de ofertas. También pueden anunciarse en los medios impresos o electrónicos mediante un acuerdo en el que varios negocios participen al mismo tiempo, como se hace con las promociones de Cuaresma, lo que reduce costos y a la vez ganan presencia.

En alguna ocasión el propietario de un restaurante respondió a un cliente que entre broma le decía que cuál era el propósito de que abriera todos los días tan temprano y él respondió que así fuera una persona la que acudiera era muy importante para él, porque esto significaba que para esa persona el negocio estaba abierto, en cambio si lo hiciera tarde o en algunas ocasiones no abriera podría pensar que no tenía caso encaminarse si tal vez esté cerrado.

Es cuestión de analizar qué se puede hacer, de escuchar comentarios, sugerencias, inclusive de recurrir a expertos en mercadotecnia que permita elevar la atención del público en un sector tan importante para la ciudad como es la zona centro, del que todo mundo debe sentirse orgulloso y al que se debe apoyar y defender al ser parte de la identidad colectiva.

Está claro que aún se viven los estragos de la pandemia que por doce meses ha afectado a todos, pero al mismo tiempo que se debe tener cuidado en materia sanitaria es necesario trabajar en la reposición de las actividades productiva, lo que ojalá a la mayor brevedad se tenga un plan de acción.

URGEN EXPERTOS VIALES

Ya es tiempo que en la Dirección de Tránsito o Vialidad Municipal de Aguascalientes y en la Secretaría de Obras Públicas del estado dejen la poltrona y se dediquen a crear condiciones de seguridad en dos avenidas que tienen varios años de ser escenario de trágicos accidentes, una es la parte posterior de la Universidad Autónoma y otra el puente del segundo anillo de la colonia México. Por regla general se dice en ambos casos que los incidentes ocurren porque se trasladaban a exceso de velocidad o que el conductor estaba alcoholizado. Lo que se observa en la curva que se ubica atrás de la UAA es que carece de peralte, por lo que al entrar los vehículos a ese lugar “se salen”. Si esto sucediera esporádicamente podrían aceptarse los cuentos de las autoridades, pero tantas veces no es coincidencia, por lo que apremia que hagan algo. Lo mismo debe señalarse del segundo anillo a la altura de la colonia México, que con frecuencia es escenario de choques o volteretas que dejan una estela de lesionados y muerte. Se comenta que con reductores podría evitarse los sucesos, pero lo que hace falta es una solución duradera y que no dañe la suspensión de los vehículos. Caso similar es el paso desnivel de las vías ferroviarias y la Alameda, construido sobre un “ojo de agua”, que por necedad de un gobernador se hizo, porque desde que se iniciaron los trabajos se ubicó que en ese lugar había un problema y aún así se llevó a cabo, lo que es motivo que seguido “patinen” los vehículos y vengan el choque. Si por alguna circunstancia no hay personal capacitado en ambas dependencias podría contratarse los servicios de peritos foráneos pero algo tiene que hacerse a la mayor brevedad.