Ricardo Vargas

Esta semana nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador presentó una iniciativa que busca reformar el actual sistema de pensiones que tenemos en nuestro país. Desde hace varios años, en México se ha externado el problema que enfrentan la mayoría de los trabajadores en el país al momento de llegar a una edad no productiva, pues se enfrentan a una falta de ingresos que disminuye a todas luces su calidad de vida.

De forma simple, las Afores (Administradora de Fondos para el Retiro) utilizan las aportaciones presentes de los trabajadores para invertir en activos que generen rendimientos suficientes para garantizar una pensión en el futuro. Es decir, los ahorros que se destinen hoy a las Afores, serán (junto con rendimientos y mayores aportaciones de capital), las pensiones que reciban estos mismos trabajadores en un futuro. El problema en nuestro país es que cerca del 60% de la Población Económicamente Activa (PEA: población que trabaja o busca trabajo), se encuentra dentro del sector informal de la economía. Esto quiere decir que no están cotizando dentro del Seguro Social, y que por tanto no están tampoco haciendo aportaciones a su fondo de ahorro para el retiro. Esta iniciativa de reforma es pues algo necesario y que indudablemente debía de hacerse. En este sentido, la reforma se interpreta como positiva, por tres principales motivos.

El primero de ellos es que la propuesta busca en un primer plano incrementar las aportaciones “obligadas” de los trabajadores a su fondo de ahorro. Actualmente la aportación obligada es únicamente del 6.5% del salario base cotizado en el Seguro. De este porcentaje, 5.15 puntos los aporta directamente la empresa a través de las aportaciones patronales, mientras que el trabajador aporta 1.13 puntos y el restante es aportación gubernamental. Ahora las aportaciones patronales incrementarán hasta a 13.9 puntos porcentuales. En este punto habrá por supuesto una barrera o un costo en el corto plazo, en la demanda de trabajo formal puesto que las empresas tendrán que incurrir en mayores gastos por la misma mano de obra. En un corto plazo podrían suceder dos cosas; que los salarios nominales disminuyan para que las empresas no incurran en mayores costos de nómina, o que la demanda de trabajo formal simplemente disminuya. Sin embargo, el incremento en las aportaciones patronales será paulatino en los próximos 8 años por lo que este costo se podría mitigar.

El segundo punto positivo se refiere a la intención de esta reforma de recortar las semanas mínimas de cotización en el Seguro Social por parte de los trabajadores, para poder acceder a una pensión antes de su edad de retiro. Actualmente el mínimo está establecido en 1,250 semanas de cotización, mientras que la propuesta busca reducirlas de golpe a 750 semanas para ir subiendo el mínimo hasta a 1,000 semanas durante los siguientes 10 años. El beneficio de esto es que ahora los trabajadores podrán acceder a una pensión habiendo trabajado cerca de 15 años en el sector formal, cuando al día de hoy este mínimo de cotización debe ser de aproximadamente 25 años. Esto representa un buen incentivo para los trabajadores informales, a formalizarse antes de su edad de retiro.

El tercer punto que me parece relevante se refiere a la disminución de la comisión que cobran las Afores por manejo de los activos, pasando de un actual 0.9% a un nuevo 0.7%, que impactará positivamente en los activos futuros de todos los trabajadores.

Falta todavía ver el proceso de discusión y aprobación de esta iniciativa dentro del Congreso, pero sin duda es una buena noticia para el mercado laboral de nuestro país y para la economía en general. Esta noticia otorga también certidumbre y tranquilidad a mercados, pues en semanas anteriores se llegó a hablar dentro de MORENA de la posibilidad de unificar todos los ahorros ede los trabajadores en una única Afore.

Para llevar…

El día de ayer INEGI presentó el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) del mes de Mayo. Este indicador se refiere de manera mensual a la evolución del sector real de la economía en nuestro país. De acuerdo con lo reportado el día de ayer, el indicador registró una caída anual del (-)21.6% respecto al mismo mes del año anterior. Si bien esta caída no está alejada del pronóstico que se tenía, nos confirma sin duda la difícil situación económica que atravesamos. En 2019 el crecimiento económico del país fue menor a 0%, este año probablemente decrezcamos incluso por encima de un (-)8%. Urge un plan de rescate económico serio y formal, desde nuestro Gobierno Federal.

 

Soy economista del Tec de Monterrey, Campus Monterrey y tengo un par de años escribiendo artículos de opinión. Escríbame. rvargas@publimagen.mx    @1ricardovargas