Después de un breve viaje, hemos podido conocer, a grandes rasgos, las diferentes e interesantes situaciones que vivió la economía de nuestro país en casi medio siglo, a través de diferentes personalidades en el Ejecutivo. En la actualidad, la necesidad de conocer el pasado, resulta fundamental en vías de poder tener un mejor criterio a la hora de la toma de decisiones.

Durante la historia económica de México, podemos encontrar tres momentos clave, los cuales fueron desarrollados en las últimas semanas. Reflexionemos sobre lo mismo y pongamos, con el paso del tiempo, la realidad en cada uno de ellos. Así, conoceremos la verdad de lo que se dice de lo mismo.

La primera instancia, viene relacionado con el modelo conocido como el Desarrollo Estabilizador. Durante este periodo, se llevó acabo un enorme proteccionismo nacional, a través de barreras arancelarias y licencias de importación. Durante este lapso de tiempo, crecíamos a una tasa cercana al 6.5 por ciento, por lo cual se recuerda con tanta nostalgia aquel periodo. Inclusive el mismo presidente, usa este momento en la economía nacional, para poner en entre dicho el modelo neoliberal actual.

Sin embargo, la realidad es otra. Para aquellas épocas, el mundo entero contaba con un desenvolvimiento económico muy favorable, atribuido, entre otras cosas, a la época posterior de la segunda guerra mundial. En promedio, según datos del Banco Mundial, el mundo crecía a un ritmo de cinco por ciento. Dejando a un lado los promedios, crecíamos por debajo de países comparables con nosotros (Brasil, Chile, Costa Rica, Colombia, etc).

Claro que el denominado Milagro Mexicano fue una época de gran bonanza para nuestro país, pero al ponerlo en la perspectiva mundial, los números ya no son tan alentadores como parecieran. Aunado a eso, el PIB per cápita de aquellos tiempos, que funge como el mejor indicador para medir a un país, comenzó a contraerse desde mediados del periodo. Para sorpresa del propio presidente, en el modelo neoliberal, tomando como base 1970 al 2010, el PIB per cápita ha venido creciendo, aunque lentamente, de manera gradual.

En segundo lugar, las crisis económicas que vivimos en 1976 y en 1982, respectivamente. Para la primera de ellas y a la que muchos nostálgicos, como el presidente, culpan el comienzo del modelo neoliberal, como el principal causante de la misma, se encuentran en una profunda equivocación.

Para la década de los setentas, un considerable aumento en los precios del petróleo – aun éramos importadores-, un irresponsable aumento en el gasto público, una estampida en el engrandecimiento de la deuda pública y un impresionante acrecentamiento del circulante; generó, además de una efervescente inflación y déficit público, un tipo de cambio sobrevaluado.

El problema de un tipo de cambio sobrevalorado, ocasionado por un incremento en la demanda de la moneda nacional, va de la mano con un aumento en el poder adquisitivo en alguna otra divisa, al mismo tiempo de un incremento en el déficit de la cuenta corriente que debe ser equilibrado con la contratación de deuda pública. Estos factores, desembocaron en una fuga masiva de capitales.

Para 1976, estos capitales tenían que ser solventados con las reservas internacionales del país, las cuales, evidentemente, estuvieron a punto de quedarse en ceros. No hubo otra salida, más que la devaluación de la moneda, en vías de buscar repatriar aquellos capitales.

En 1982, se dio otra devaluación del peso mexicano. A pesar que las condiciones parecían favorables para el país – ante el aumento en el precio del petróleo -; el presidente de aquella época, tropezó con las mismas piedras que su antecesor: déficit fiscal, déficit en la cuenta corriente, aumento de la deuda pública, entre otras.

Entonces, ¿Podemos concluir que el comienzo del modelo neoliberal, fue el causante de las crisis económicas del siglo pasado y de la realidad actual de la economía? Por supuesto que no.

Las crisis económicas son totalmente atribuibles a las decisiones soberbias, premeditadas e irresponsables de los presidentes Luis Echeverria y José López Portillo; siendo éste último, el culpable de que el verdadero milagro mexicano no se haya presentado. No es el cambio del modelo el que echó todo a la borda, como argumenta el presidente. No confundamos la realidad.

Es innegable que el modelo económico neoliberal, tiene profundas áreas de mejora. A pesar de esto, plantearlo como un cáncer para la economía nacional y la necesidad de la vuelta del desarrollo estabilizador, es en su esencia un disparate. La historia acaba de demostrarnos lo contrario.

OVERTIME

Pues bueno, como era de esperarse y al verse frente a una derrota inminente, el mandatario Donald Trump se niega aceptar los resultados, que a pesar de que estuvieron parejos, son inamovibles. Esto demuestra las similitudes con nuestro presidente, tanto en 2006 como en 2012. Pareciera que AMLO, al no estar de acuerdo en perder a su amigo en la Casa Blanca, se rehúsa a expresar su felicitación al presidente electo Biden. Afortunados los estadounidenses que se deshacen de un pésimo líder; desafortunados nosotros, que aún nos queda tiempo con el nuestro.

 

 @GmrMunoz