Saúl Alejandro Flores

El tema de la prestación del servicio de agua, alcantarillado y saneamiento en Aguascalientes presenta una arista única en el panorama nacional desde lo que podríamos calificar de positivo, pero también con una serie de cargas negativas que al corto, mediano y largo plazo podrían generar altos e irreversibles costos sociales, económicos y sustentables.
En Aguascalientes se ha centrado el debate hídrico en torno a la concesión, cuando se tienen severos problemas graves que no se han volteado a contemplar o discutir, desde una panorámica de sequía cuyas pérdidas serían enormes para el desarrollo económico, así como para la subsistencia de la fauna y flora de la región; el acuífero, el saneamiento, el ambiente, el uso agrícola, la política hídrica, la regulación de los servicios de agua, infraestructura hidráulica, por citar algunos, estos problemas no deben ser olvidados ante el efecto mediático que por el momento es el más codiciado para obtener lo que los decisores políticos consideran como más valioso: VOTOS. No la sustentabilidad, conservación y derecho humano al agua, sino VOTOS.
Hablar con sensatez respecto a un organismo operador de agua, no es un tema que se agote en una conferencia o sesión, hablar de cada uno de los procesos necesarios para que el agua que se extrae, ya sea de una fuente superficial o subterránea y que llegue a los hogares, y que esta después pase a un red de alcantarillado, y finalmente a la fase de saneamiento para ser reutilizada, requiere no sólo de un análisis minucioso o exhaustivo, sino profundo que requiere sustento, cotejo, confrontación fáctica y esto lleva años.
Operar los servicios de agua, no es de ninguna manera cosa de presionar un botón y que el agua fluya, no es así, se divide en una serie de procesos, que cada uno tiene costos enormes desde pago de derechos a la federación, hasta el consumo energético cuyas cifras son enormes, luego la parte de la conducción, potabilización, medición, facturación, comercialización, cobranza, la parte técnica y operativa, reparaciones, monitoreos, etc.
Operar un sistema de una manera óptima requiere de personal verdaderamente capacitado y sus directivos con experiencia comprobada en el sector, esto que acabo de decir, suena fácil, pero en los hechos es complicado, he tenido no sé si la fortuna o la desgracia de ver caer organismos operadores que con cierta sensatez de los presidentes municipales decidieron mejorar el servicio, pero al cambio de administración se caen, perdiéndose dinero invertido en las mejoras, en la capacitación e infraestructura, porque es más importante para un presidente municipal acomodar a quienes le ayudaron en la campaña que mejorar el servicio a sus ciudadanos y buscar consolidar la sustentabilidad del recurso eso se llama ignorancia o cinismo, cualquiera de los dos. Hay otros organismos que nunca han despegado y siguen consumiendo recursos, entre estos les estoy hablando de más del 90 por ciento de organismos operadores en los municipios del país.
Son escasas las menciones positivas que se tienen en el país, porque la necesidad o problemática los orilló, los mejores organismos revisten cualquiera de las modalidades existentes, concesión, estatal, municipal y mixto, con esto de mejores no quiero decir que estén exentos de problemas, los tienen y graves, pero se encuentran distantes de los parámetros de cualquier organismo que opera el municipio de manera directa, y con esto quiero decir, que me refiero a los organismos públicos descentralizados, estos han sido mejores que aquellos que se encuentran aún centralizados.
Regresando a hablar de lo local en Aguascalientes con la modalidad de concesión, el tema presenta uno de los peores escenarios, que es la falta de claridad, es un mar de confusión en el que todos hablan, pero nadie concretiza, en el que todos opinan pero no se conoce, insisto no es cuestión de que el pozo extraiga agua, la potabilice y llegue al domicilio de cada quien, es un problema enorme, operar detrás de cada paso requiere esfuerzos enormes y que deben estar coordinados para lograr la eficiencia, debo advertir, que renglones atrás mencioné que hay casos de organismos operadores en el país que se encuentran con parámetros aceptables, pero resulta que detrás de ello están soportados por algunas décadas de trabajo y de respeto por parte de los gobernadores y presidentes municipales que no han metido la mano, sólo para autorizar a los técnicos a cumplir con su trabajo y brindarles la confianza.
En este sentido, hago la primera pregunta al amable lector: ¿se imaginan ustedes cómo funcionaría un organismo operador de agua cuando está sujeto a los cambios de administración y partido político? Ya hemos visto el rezago que se presenta con la destitución de personal y nombramiento de personas que sólo saben de agua porque se bañan, que adolecen de conocimiento de cómo funciona al interior y al exterior un organismo, así como de su transversalidad, no sólo por que lea libros, sino porque sabe resolver problemas del sector o por lo menos saber el camino. Así que ese servicio sufriría los rezagos del cambio de administración. Más aún cuando los actores políticos están extraviados en captar el voto, buscando recabar firmas, buscando como mediáticamente llamar la atención de un electorado que ve a la concesionaria como el mal, no como consecuencia de la negligencia y desconocimiento de sus autoridades en saber exigir y demandar un buen servicio no sólo en lo operativo, sino en lo financiero que repercutiera en el bolsillo de los ciudadanos. La próxima semana continuaré con este tema, compartiendo con ustedes los puntos centrales que se mencionaron en el primer foro de Diálogos por el agua del pasado 16 de junio en dónde especialistas mostraron el mapa general de lo que es y debe ser un organismo operador. Lo hago porque estos conocimientos no deben ser del conocimiento de una élite sino de los usuarios de los servicios. Porque estas deben ser acciones tendientes a que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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