Érika Hernández
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- La última sesión del Instituto Nacional Electoral (INE) previo a la elección del 2 de junio cerró con acusaciones entre las dos coaliciones por la violencia y los asesinatos de aspirantes durante las campañas proselitistas.
El frente integrado por PAN, PRD y PRI acusó de indolencia a Morena y sus aliados PVEM y PT, por no demandar más seguridad al Gobierno federal y a sus gobernadores pese a los 17 candidatos asesinados.
La coalición opositora perdió a su vez 9 aspirantes y Movimiento Ciudadano a 2, según el recuento presentado en la sesión.
En respuesta, los partidos de la 4T acusaron a sus opositores de usar la violencia para pretender anular la elección o ganar votos.
Y otra vez, ambas coaliciones compitieron por ver quién tiene entre sus filas a más candidatos o liderazgos acusados de lazos con el crimen organizado.
«Aquí estamos viendo el enorme nivel de sumisión y de abyección que tienen, han asesinado 17 candidatos de sus partidos y no son capaces de alzar la voz para pedir y exigir seguridad», lanzó el perredista Ángel Ávila.
Los representantes de Oposición acusaron que este proceso electoral no sólo estuvo marcado por la injerencia del Presidente Andrés Manuel López Obrador y las trampas de la 4T, sino también por la violencia.
Además, insistieron, las campañas se desarrollaron en medio de atentados, amenazas, secuestros y renuncias de candidatos por miedo, sin que el INE interviniera para elaborar un mapa de riesgo y acciones más determinantes para que los ciudadanos salgan a votar en paz.
Advirtieron que existe incertidumbre sobre la situación que privará en aquellas secciones electorales con alta violencia o presencia del crimen organizado.
El Consejo General rechazó la petición del Frente para atraer la elección de estados donde la violencia es alta.
El priista Emilio Suárez advirtió que, por cómo se dieron las campañas, sí existe un riesgo de que la inseguridad impacte en la participación del próximo domingo.
Ante esto, el petista Gerardo Fernández Noroña calificó a la Oposición de una «doble moral y desvergüenza descomunal», pues, acusó, defienden al INE, pero por otro lado acusan su inacción.
«Se habla como si fuera nuestro movimiento beneficiario de la participación del narco, fíjense, somos tan beneficiarios del crimen que de los aspirantes y candidatos asesinados 17 son nuestros.
«Lo de Gisela en Celaya fue terrible, fue verdaderamente infame. No le dio protección el Gobierno del Estado. ¿Y nosotros hemos estado usando esto? No, no lo hemos estado usando. ¿Traemos ahí su féretro? No», arengó.
El morenista Sergio Gutiérrez afirmó que la pretensión de la Oposición es anular la elección por una supuesta intervención del crimen y cubrir el «desastre» de su campaña.
«La realidad es que lo que ustedes pretenden es ir sembrando o poniendo elementos para ir en una ruta en la que van tapando la debacle que les espera», dijo.
Los consejeros sólo fueron espectadores del enfrentamiento. Carla Humphrey argumentó que el INE sí está preocupado por la situación de violencia que vive el País, sin embargo, hizo lo que estuvo en sus manos a través de las mesas de seguridad.