Referencias insopechadas de arquitectura híbrida

Por J. Jesús López García

Hay entre los edificios ejemplares que sirven de modelo definitivo para tales o cuales arquitecturas, como el Partenón de Atenas para los templos clásicos de columnata perimetral o todos aquellos que ostentan frontones o al orden dórico. Existen también entre los inmuebles los que pueden pasar por “extraños” en el sentido que son objetos que poseen rasgos tan particulares que todos aquellos que les retomen aún de manera parcial parecen imitaciones, lo que es paradójico pues son mucho más copiados, retomados o referidas las características de los edificios del primer grupo.

Tal vez sea porque lo que se manifiesta apartado de las convenciones o los cánones, tiende a ser original. Esa originalidad cuando es afortunada se convierte en un rompimiento de algún paradigma, y sin iniciar otro, sirve como un cuestionamiento para infundir vigor a diversas experimentaciones. En la misma Acrópolis de Atenas, cercano al Partenón está el templo de Erecteón o Erecteion, de planta irregular, y famoso por las columnas en forma de mujer llamadas cariátides, que de alguna manera estuvieron en el origen de la representación antropomórfica de las columnas en la línea de las hermas -estelas votivas o conmemorativas rematadas con el busto o la cabeza de algún hombre destacado- o de los torsos del mítico Telamón en actitud de cargar sobre sus espaldas al mundo y que rematando el fuste de las columnas, es el germen de los estípites con su base estrecha y su forma triangular invertida que hace eco de la figura masculina.

La arquitectura que no tiene por objeto fijar algún canon para ser preceptiva con frecuencia híbrida, influencias de múltiples procedencias como los estípites lo mismo que las columnas salomónicas -llamadas así por imitar a las columnas que se pensaba existieron en el Templo del Rey Salomón-, en la arquitectura barroca de los siglo XVII y XVIII. En el siglo XIX el eclecticismo reaccionario al sobrio y racional neoclasicismo echó mano de nuevas técnicas constructivas para experimentar formas inéditas influidas por un exotismo que se mezcló con la nostalgia por el pasado pre-renacentista. Ello legó al mundo construcciones raras muy famosas como la Torre Eiffel o el castillo de Luis II de Baviera Neuschwanstein, que fueron caprichos ajenos a todo canon, pero por sí mismos extraordinarios y únicos. Las referencias de estos dos ejemplares fuesen de origen técnico o histórico son diversas, y la manera de ensamblarlas fue igualmente original, situación que se presenta en este tipo de edificación que viene en compañía de periodos de transición técnica, histórica o cultural.

El arquitecto Le Corbusier (1887-1965) moderno, purista y radical, se manifestó en edificios como el Pabellón L’Esprit Nouveau o la Villa Savoye, paradigmáticos y repetitivos, pero en su segunda etapa, más lírica, el maestro suizo retomó desde la sensación espacial del templo dedicado a Serapis en la Antigua Roma hasta la forma del caparazón de un cangrejo en la Capilla de Ronchamp, o monasterios cistercienses medievales para el convento de La Tourette, o edificios soviéticos de vivienda colectiva para sus “Unidades de Habitación”, todos ellos famosos por ser únicos e irrepetibles.

En la cotidianidad urbana de Aguascalientes, como sucede en toda ciudad realmente, podemos apreciar esa referencialidad múltiple en edificios que como los últimos aludidos, escapan de la “pureza” estilística y reflejan una experimentación interesante pues sus referencias variadas pueden presentar una riqueza inédita en las formas y soluciones implementadas. Así sucede con una finca ubicada en la Privada Eduardo J. Correa, obra que sintetiza un repertorio de formas y espacios compuestos de manera original, partiendo de un acceso con porche a la usanza estadounidense, pero dispuesto en una calle vertical con terrazas de las que la última remata con teja como un rasgo “colonial californiano” o “neobarroco” del que retoma también los vanos con arquillos de medio punto.

En la fachada el volumen semi-curvo -el más elevado de la fachada parece imitar un torreón, con pequeños vanos circulares, o tal vez un minarete, como en la Casa Vicensestilo neo-mudéjar del arquitecto Antoni Gaudí (1852-1926)- rematado en un aparejo de ladrillo dispuesto como celosía, elemento que también sirve de cornisa al volumen que soporta en su interior al tinaco de agua que se puede apreciar desde el tendido de la Plaza de Toros San Marcos, o el volumen que remata al sur la casa que es el más interesante, pues también tiene curveadas sus esquinas y presenta unas modernas ventanas curvas en esquina que vagamente parece afilarse a la arquitectura expresionista alemana de los años veinte y treinta del siglo pasado, como la Torre Einstein (1919-1921) en Potsdam, Alemania, del arquitecto Erich Mendelsohn (1887-1953).

Como se aprecia, en una sola casa de formas y estilo híbridos, pueden aparecer referencias insospechadas, y el edificio analizado es solamente una muestra de los múltiples casos que podemos encontrar en la ciudad aguascalentense, como en el originalmente llamado fraccionamiento Madero-Zaragoza y ver las casas de las calles González Saracho y Agustín R. González, o en las fachadas de la esquina formada por Guadalupe Victoria y Guadalupe.