Noé García Gómez

El pasado jueves en Australia, cuando sus ciudadanos despertaron y tomaron su móvil para checar sus redes sociales, se encontraron con que en sus muros de Facebook no aparecían noticias, ya fueran de medios locales o globales. La red social más con más usuarios en el mundo y en Australia, bloqueó la posibilidad de que sus usuarios en aquel país pudieran ver o compartir contenido informativo, ni siquiera notas de salud o el tema COVID-19, notas cruciales en estos tiempos de pandemia, por lo que generó diversos cuestionamientos sobre el acceso público a información clave.

Pero ¿por qué esta red social tomo tan drástica medida? Pues es en respuesta a una propuesta de ley que busca que los gigantes tecnológicos paguen por el contenido de las noticias que comparten. Así como les pagan a sus usuarios en el llamado contenido de creadores. En Australia los cabilderos de los grandes medios se movilizaron en las esferas políticas para introducir dicha reglamentación para que las redes le paguen a las agencias noticiosas.

No solo Facebook externó su inconformidad, sino que Google ha argumentado que la ley no refleja cómo funciona internet y “penaliza” injustamente a sus plataformas.

El gobierno australiano asegura que seguirá adelante con la ley, que fue aprobada por la cámara baja del Parlamento el miércoles, y ante la reacción de la empresa de Mark Zukenberg, líderes de partido han instigado a la población a un boicot con los hashtags #BorraFacebook y #BoicotAZuckerberg, dicho boicot está traspasando las fronteras del país australiano y del continente de Oceanía.

Hace poco también vimos cómo la Unión Europea puso un freno a la nueva política de privacidad de WhatsApp para poder compartir información generada por los usuarios, y ante esto la empresa filial del corporativo de Facebook, pospuso la entrada en vigor de la misma.

La realidad es que ya se abrió una disputa entre las empresas de redes sociales y los distintos gobiernos, centrada en los mecanismos de regulación de la información y datos en el universo virtual.

En México vimos cómo el presidente López Obrador desató algunos embates contra las redes, en el caso mexicano principalmente contra Twitter, y el coordinador de los senadores de su partido preparó una iniciativa de ley para regular las redes sociales en nuestro país.

Hoy las empresas digitales, que hasta hace algunos años solo se autorregulaban, están abriendo varios frentes. Pero es de interés las acciones que se desencadenen, ya que la experiencia es que, aunque Australia y Europa parezcan lejos, tarde o temprano el debate llegará a Latinoamérica y nuestro país.

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