Oscar Uscanga y Óscar Luna
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-A 315 días del inicio de la pandemia, en México no se sigue una política nacional uniforme de control del Sars-CoV-2.
La federación ha establecido que los gobiernos estatales deben aplicar la política establecida en el semáforo de riesgo epidemiológico.
Sin embargo, según el director de Epidemiología, José Luis Alomía, los ejecutivos estatales son autoridades sanitarias y tienen la competencia para, en el conocimiento más cercano y directo de su situación epidémica, aplicar adecuaciones a nivel estatal y regional, superiores a las establecidas por la federación o tener “ciertas adecuaciones” para efecto del riesgo directo que ellos observan.
Actualmente, entidades como Guanajuato clasificada en semáforo rojo o máximo riesgo, permiten el comercio al por menor, al por mayor, servicios profesionales de bajo riesgo, restaurantes y hospedaje, algo que en el Gobierno federal tiene prohibido.
Sinaloa permitió un 40 por ciento de espectadores en el estadio de fútbol “Kraken”, pese a que el lineamiento nacional establece que al estar en semáforo naranja los deportes profesionales deben jugarse a puerta cerrada.
Guerrero está en color naranja, pero el Gobierno estatal permite a los centros comerciales tener hasta un 50 por ciento de aforo, pese a que el Gobierno federal permite un máximo de 25 por ciento.
Otras entidades han endurecido medidas a nivel estatal o regional.
Veracruz, que se encuentra en amarillo, ubica a ocho municipios en rojo; Hidalgo está clasificado en naranja, pero el Gobierno estatal etiquetó en rojo a 33 municipios.
Jalisco aplicó el llamado Botón de Emergencia, y restringió actividades económicas del pasado 25 de diciembre hasta el 10 de enero.
Además canceló las fiestas de año nuevo y cerró bares, cantinas y antros.