Guillermo Leal
Agencia Reforma

CDMX.- Calculador porque así tiene que ser un banquero; apasionado porque es torero, preciso al tirarse un clavado y cauto al pilotear un avión. Eso sí, entregado siempre…
En Luis Niño de Rivera, el presidente de la banca en México, conviven todas esas emociones a flor de piel y que el toreo le enseñó a valorar, y encauzar.
Hace unos días se cumplieron 48 años de su debut como novillero en la Plaza México, un escenario en donde inició y terminó su fulgurante pero corta carrera taurina, que no se consumó con la alternativa.
“Tras dos años de espera, preparación, ilusiones que a veces se esfumaban así como llegaban, me echaron a la México, al lado de Gilberto Ruiz Torres y Aurelio García Montoya.
“A las cuatro de la tarde de ese domingo 25 de junio de 1972 yo era un clavadista que se había perdido en Insurgentes y había llegado a la Plaza México. Dos horas después, era yo la revelación de la temporada pues de nadie saber de mí, le había cortado la oreja al sexto novillo y había triunfado”, recordó Niño de Rivera.
Toreo liberador
“A la postre el toreo me ayudó a solventar muchas de las emociones y experiencias de mi vida en diferentes ámbitos”, aceptó Luis, quien concluyó su carrera taurina un año y cinco meses después en el mismo ruedo de la Monumental de Insurgentes.
“Se me había ido vivo un novillo de Las Huertas. El lunes salí a caminar por Insurgentes a ver si no veía al novillo, dije, ‘por aquí debe andar el cab…”, contó, bromista, el presidente de la Asociación de Bancos en nuestro país, quien acepta que su mejor tarde en la México fue con un novillo de Xajay con el que no triunfó, pero le hizo la faena que más le llenó.
Además toreó en plazas como Guadalajara, Aguascalientes, Monterrey, Acapulco, Durango, entre otras.
“Habiendo saciado mis expectativas taurinas, en ese momento, el 18 de febrero 1974, hace 46 años, inicié mi carrera como banquero y aquí sigo”, apuntó.
Dominó la plataforma Cuando se enfundó el traje de torear, Niño de Rivera ya se había sumergido exitosamente varias veces en la fosa de clavados.
“Participé en los olímpicos de 64 en Japón y en el 68 aquí en México en donde quedé en cuarto lugar atrás, por 2.3 puntos, de Jim Henry que era mi compañero en la Universidad de Indiana”, reconoció Luis que ganó medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá en 1967.
Y así recordando historias Luis Niño de Rivera tomó el mando de su avión que pilotea desde 2007, buscando alcanzar la velocidad crucero en medio de esta difícil situación.
“La situación de la fiesta brava está muy delicada como la mayoría de los espectáculos. Vamos a tardar en volver a llenar los escenarios”. Aunque fueron pocas orejas las que consiguió en la Plaza México, su calidad taurina le llevó a sumar 13 tardes.

ASÍ LO DIJO
“Si al (toro) que te exige no le haces bien las cosas, y esperas al bueno solamente, del toreo no puedes vivir. Aquí no hay medianías, debes salir a morirte todas las tardes”.
Luis Niño de Rivera, novillero en el retiro y presidente de la Asociación de Bancos de México