Una sola palabra resume la vida personal y profesional de Clara Beatriz Jiménez González que próximamente asumirá la presidencia del Instituto Estatal Electoral, donde ha laborado durante 21 años. En este tiempo ha dejado constancia de tener los atributos suficientes al ejercer cada cargo con responsabilidad, “sin inclinaciones, ni hacer curvas o ángulos”.

Llega con una gran obligación al haber sido la única de las 23 postulantes que recibió la aprobación unánime de los 11 Consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), por lo que debe tener presente que “no recibes un cheque en blanco, que has demostrado talento, capacidad, bagaje ético”, dijo el delegado estatal del INE, Ignacio Ruelas Olvera, al entregar el nombramiento.

El funcionario subrayó que Clara Beatriz es una digna representante de lo que significa la cultura del esfuerzo, que la constituye en una “ciudadana ejemplar, que viene desde la más modesta posición dentro del Instituto Estatal Electoral hasta alcanzar la presidencia”, que encabezará durante siete años a partir del 4 de septiembre de 2022.

La nueva titular del IEE es licenciada en derecho por la Universidad de Estudios Avanzados Campus Aguascalientes, en donde recibió el título en 2013 con mención honorífica. En los 21 años que ha trabajado en el organismo electoral en el que ha sido encargada de la coordinación de la secretaría ejecutiva, jefa del departamento de prerrogativas de partidos políticos y asociaciones políticas, asistente de la secretaría técnica del Consejo General, asistente de la presidencia del Consejo General y auxiliar de la secretaría técnica de la presidencia del Consejo General.

En la ceremonia que recibió el nombramiento oficial, Ignacio Ruelas calificó como “muy interesante” la etapa que próximamente vivirá Aguascalientes “con una primera gobernadora y otra mujer al frente del órgano electoral, quien conoce la gramática electoral, las profundidades jurídicas electorales y que ha sido galardonada por los 11 consejeros del Instituto Nacional Electoral al designarla por unanimidad”.

Por lo anterior, hizo hincapié que Aguascalientes tiene las condiciones para optimizar el procedimiento electoral a la más amplia gama profesional, moral y ética en el cumplimiento de organizar elecciones y finalmente le recordó a Clara Beatriz Jiménez que “no le debes el cargo a nadie, a ningún partido ni fuerza política, ni Gobierno, ni consejero electoral, pero sí tienes la responsabilidad de apegarte a las reglas electorales y los principios rectores de la función electoral, esto significa que tienes la autonomía para ejercer este cargo”.

Ante las muestras de reconocimiento, tanto a nivel nacional como local, la nueva titular del IEE manifestó que su compromiso con ambas instituciones es fortalecer el trabajo que le ha sido encomendado y atender con la suficiente organización los procesos democráticos que tengan lugar en esta entidad.

FÁBRICA DE DELINCUENTES

Desde tiempos inmemoriales se menciona que en Aguascalientes se imputan delitos que no se cometieron y por los que pagan personas inocentes, quienes al carecer de recursos económicos para contratar los servicios de un abogado permanecen en prisión por meses o años.

Lo anterior no sorprende puesto que es el común denominador de los resultados que arroja la policía de investigación en cualquier parte del país y de lo que se sabe sólo cuando el encarcelado promueve un juicio de revisión de su caso y demuestra que fue capturado y sentenciado sin sustento jurídico alguno.

Hace unos días se registró en la ciudad de Aguascalientes el asalto a un cuentahabiente, al que despojaron de un millón quinientos mil pesos, por lo que se puso en marcha un operativo para tratar de dar con los delincuentes. En cuestión de horas se anunció que se tenía dos detenidos y otro había escapado a bordo de un camión urbano y de ahí siguió en un automóvil, al mismo tiempo se informó que se recuperó el dinero en la habitación de un hotel al norte de la ciudad.

El trabajo de la Fiscalía General del Estado recibió de inmediato felicitaciones de diversos sectores, porque no todos los días se resuelve tan rápido un asunto como éste y menos que se recupere el botín.

Una narrativa excelente, digna de adornar la oficina del fiscal general, porque al final de cuentas no hubo detenidos y tampoco se recuperó el millón y medio de pesos. Todo fue producto de la imaginación de alguien que cumple el encargo superior de ocultar información y sembrar la idea que el trabajo de la policía investigadora es de primer mundo y, por si fuera poco, con los métodos trogloditas que acostumbran en esta corporación irrumpieron en el hotel donde presuntamente se encontraban los autores del atraco, causando una serie de destrozos y dejar en un estado de sobresalto a la mujer que ocupaba el cuarto.

Al descubrirse la falsedad enfocaron sus baterías hacia un ex compañero de los mismos policías, al que –para variar– detuvieron con lujo de violencia en el fraccionamiento Jardines de la Cruz, acusándolo de haber facilitado una camioneta en la que –presuntamente– huyeron los ladrones, por lo que de toda la faramalla que se vivió sobre este episodio es el único aprehendido.

Lo expuesto hace recordar un caso que tuvo lugar durante el siglo pasado y el cual atrajo la atención general del entonces Distrito Federal por las implicaciones sociales que podría derivar. Hubo un “bombazo” en el tren ligero, lo que llevó a la detención de los hermanos Morales. Se hizo una historia de lo que hicieron durante ese día, asegurándose que uno de ellos fue a un negocio a comprar las sustancias necesarias para armar el objeto explosivo, que antes estuvo en la casa de una tía y luego regresó a su hogar para, junto con su consanguíneo, llevar a cabo sus perversos propósitos. Fueron condenados a varios años y cuando el asunto estaba prácticamente olvidado un individuo fue herido de gravedad en un intento de robo y confesó que él había sido el autor del “bombazo”, por lo que se reabrió el caso y finalmente salieron en libertad los Morales luego de permanecer dos años en Lucumberri.

Ante estos hechos, muy distantes en el tiempo y tan similares en su “resultado”, no estaría por demás que los organismos defensores de los derechos humanos exijan una revisión de la totalidad de los casos de quienes están en los Ceresos varonil y femenil, para determinar si existe la certeza jurídica que cometieron los delitos que se les imputan, o están ahí para darle “carpetazo” a los hechos ya que la sociedad exige resultados y no hay manera de hacerlo.