Noé García Gómez 

Sé que la mayoría realiza un resguardo en casa como puede, hay quienes tienen la posibilidad de que sea toda la familia, casi todo el tiempo, otros lo hacen parcial, ya sea porque uno o unos de los miembros sale a seguir ganándose el pan, pero cuando regresan sí restringen sus salidas de ocio, distracción o cotidianas.

Cualquiera que sea la dinámica del resguardo, trastocó nuestro estilo y dinámica familiar y personal. Creo que los niños y jóvenes se han adaptado mejor, ya que entre su imaginación y la conectividad que han desarrollado por medio de las redes sociales los han mantenido sobrellevando el encierro. En cambio para nuestras generaciones nos ha pesado un poquito más.

Sin ser un experto, simplemente por la vivencia propia y al leer algunas experiencias que se han compartido, aquí traigo algunas sugerencias.

Hable con todos los miembros de la casa del tema, tanto del COVID-19 como de la etapa de aislamiento, es mejor despejar dudas y dar seguridad ante el temor que genera la sobre información o el desconocimiento. Los miembros de la familia, sobre todo los más pequeños entran en una dinámica de estrés, pues ven a los adultos hablando de un tema todo el día, con vaivenes de información. Es mejor hablar con ellos desde su lenguaje y transmitirles seguridad y protección a que se evada el tema o minimice.

Armar una rutina, no para cumplirla a cabalidad, sino para que exista un orden y lista de puntos que se puedan realizar o se  tengan que realizar. Por ejemplo ver una serie, leer un libro o jugar un video juego son actividades que nos ayudan a distraernos y tener variedad para dicha distracción, hacer ejercicio, aseo, vestirse, ordenar secciones de la casa, nos ayudan a tener un orden que de estabilidad mental y física.

Distribuir  tareas de forma equitativa, y esto quiere decir que se considera las capacidades de acuerdo a la edad de cada miembro, para que todos aporten y se sientan parte y no genere inconformidades.

Sea flexible y dese gustos, no pasa nada si se desvela un poco, o se  queda dormido una hora más, si se sirve una cucharada extra de postre o encarga ese platillo deliciosamente grasoso. Está en un resguardo voluntario, no en una prisión, por lo tanto algunos gustos que compensen ayudan y motivan a seguir cumpliendo el objetivo del aislamiento.

Resguárdese pero no se aislé, hay que seguir manteniendo comunicación sobre todo con nuestros seres queridos, hermanos, primos, amigos, que veíamos frecuentemente o aproveche para recontactar a aquellos que por la dinámica laboral perdieron el contacto deseado. Compartan experiencias y recuerden los viejos y buenos tiempos.

También transmita solidaridad, contacte de una forma especial y apoye a esos familiares que están solos, llame o mande un mensaje a esa tía o vecino que vive solo, ofrézcase a comprar algo cuando salga al súper, ese pequeño mensaje o ayuda será muy significativo para ellos, y sencillo para usted.

Finalmente conservar momentos de privacidad, no hay que sentirse obligados a interactuar todo el tiempo, hay que respetar y acordar los espacios de privacidad, permitiendo que cada uno tenga momentos solo y se dedique a actividades personales. Este espacio a solas es necesario para relajarse, desconectar de pareja e hijos, pensar en nuestras cosas, escuchar esa música especial o simplemente tumbarte a reflexionar.

No hay una receta secreta, lo mejor es saber que si nos quedamos en casa lo más posible y seguimos las medidas de higiene y cuidados, no solo nos ayudamos de manera personal o familiar, sino que contribuimos al país en general.