Cesar Esteban Flores Rodríguez 
Agencia Reforma

Aunque en teoría fue «socio» de tres empresas factureras hace años, a don Nacho, en la práctica, le quedan menos de 100 pesos en la cartera, vive en una casa con techo de lámina en el popular barrio de La Campana, en Monterrey, y está desempleado.

El hombre de 70 años no lo sabe, pero «sus» tres empresas formaron parte de una red de firmas boletinadas por el Servicio de Administración Tributaria (SAT) que operaron en Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas y que obtuvieron contratos por alrededor de 5 millones de pesos.

Discapacitado por una lesión en su pierna izquierda, don Nacho vivía de lo poco que sacaba lavando carros en los alrededores de la cantina La Reynera, en la Colonia Ancira.

Por ello, cuando un par de licenciados, quienes acudían con frecuencia a la cantina, le ofrecieron dos pagos de 300 pesos y uno de 500 por firmar algunos documentos, Ignacio Mireles Sánchez no lo dudó.

«(Acepté firmar) por la miseria», dijo el adulto mayor.

«Uno no traía para cigarros o una caguama y pues lavaba carros… y me dicen ‘ahí está un licenciado que da 300 pesos para que vayas a firmar unos papeles, nada más que necesitas prestar la credencial’.

«Rápido, hasta dejaba el carro sin lavar por ir a que me dieran los 300 pesos y pues, a todo dar, (pero) no sabía en qué bronca me iba a meter».

Una de las tres empresas en las que aparece como «accionista» era Comercializadora Inner Cicle, con domicilio fiscal en la Colonia Residencial Santa Barbara, en San Pedro, que facturó 3.7 millones operando como todóloga en los tres estados.

Una fuente allegada a la Unidad de Inteligencia Financiera estatal, quien pidió mantener el anonimato, explicó a Grupo REFORMA cómo operan estas empresas y las estrategias que emplean para tratar de evadir a la autoridad fiscal.

Anteriormente, explicó, utilizaban credenciales falsas de supuestos «socios» para dar de alta a las empresas, pero como ahora existen más candados, comenzaron a utilizar a personas reales, pagando a prestanombres para que se hicieran pasar por inversionistas o robando datos personales a ciudadanos.

«En algunas ocasiones están comprados o rentados (los prestanombres) y cuando digo rentados es porque les dan 5 mil pesos mensuales para que digan, si va alguien, un medio de comunicación o la autoridad, le digan que son socios», agregó.

En ese sentido, don Nacho compartió parte del modus operandi al señalar que había reclutadores que contrataban a los prestanombres.

«Eran como unos 50 (prestanombres). A todos nos juntaban ahí en Aramberri y Guerrero, eran muchos meseros», agregó.

«Tenían dos, tres que eran reclutadores y se ganaban ellos también una comisión. A mí me timaron. La hambruna es cab… y ahí están las consecuencias».

La fuente explicó que generalmente quienes están detrás de la creación de las empresas son los apoderados legales y los liquidadores, quienes por lo regular son abogados o contadores, mientras que los socios y comisarios se usan como fachada.