Renata Tarragona y Frida Andrade
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- Representantes del sector agroalimentario en Estados Unidos urgieron al Gobierno de Joe Biden a tomar medidas frente a acciones que México ha tomado y que afectan el comercio entre ambas naciones.
El grupo de 27 asociaciones estadounidenses destacó en una carta dirigida a Thomas Vilsack, Secretario de Agricultura, y Katherine Tai, representante de Comercio, la afectación que crea la prohibición al uso de glifosato y maíz genéticamente modificado, así como obstáculos al comercio de lácteos y productos orgánicos.
También mencionaron los efectos negativos por la suspensión a la aprobación de aplicaciones biotecnológicas, el acceso a mercado e indicaciones geográficas de la industria cárnica, el veto a la importación de papa y la regulación sobre el nuevo etiquetado frontal de alimentos.
“El TLCAN produjo fuertes beneficios a ambos países y el T-MEC promete construir sobre esas ganancias. Aunque la relación de comercio de alimentos y agricultura con México se ha deteriorado notablemente, una tendencia que la implementación del Tratado no ha revertido.
“Respetuosamente urgimos su atención en esta importante relación comercial”, exponen.
Entre las asociaciones que suscribieron la carta, fechada el 22 de marzo, están la Asociación Nacional de Departamentos de Estado de Agricultura, la Asociación Nacional de Productores de Maíz, la Federación Nacional de Productores de Leche, el Consejo Nacional de la Papa, el Instituto Norteamericano de la Carne y la Federación Americana de la Industria de Alimentos.
Afirmaron representar una quinta parte de la economía estadounidense y generar 23 millones de empleos, cerca del 15 por ciento del total en ese país.
Ante las preocupaciones de este sector y otros que también ya han enviado cartas, sería de esperarse que de alguna manera el Gobierno Norteamericano comience a elevar el planteamiento en los canales bilaterales, explicó Roberto Zapata, ex representante permanente de México en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Sin embargo, para que estas peticiones se conviertan realmente en un obstáculo para la relación, habrá que ver la respuesta que tiene ese gobierno y el peso de su respuesta.
“Se convierte un irritante en el momento en el que el Gobierno norteamericano las hace preocupaciones propias o las hace suyas y comienza a hacer los planteamientos a través de mecanismos institucionales previstos en los acuerdos comerciales” explicó Zapata, quien actualmente es socio senior en Consultores Internacionales Ansley.
Depende del nivel de intensidad que el Gobierno de EU quiera imprimir a estas distintas preocupaciones para traerlos a la agenda bilateral con México, agregó.
Destacó que Katherine Tai, representante comercial de ese País, será vigilante de los actos de México que pudieran dañar sus compromisos adquiridos en el T-MEC.