Pacientes renales del IMSS que reciben tratamiento en la Unidad de Cuidados Nefrológicos S.C. expresaron su malestar ante la próxima reubicación a la Unidad Nefrológica de Alta Especialidad UNAE; la decisión, programada para este viernes, ha generado preocupación entre los más de 800 pacientes.

Los afectados argumentaron que la nueva clínica carece de la infraestructura y equipamiento necesarios para manejar el volumen de pacientes y las especificidades de sus tratamientos.

En palabras de uno de los pacientes, «no cuenta con la capacidad ni la maquinaria adecuada para atender a tanta gente».

Además, mencionaron que la nueva clínica presenta deficiencias como elevadores que no funcionan y falta de rampas, lo cual representa un obstáculo para pacientes en silla de ruedas o con movilidad reducida.

En respuesta a esta situación, los afectados buscarán reunirse con la gobernadora Tere Jiménez hoy en punto de las 10:00 de la mañana para plantear sus preocupaciones y en caso de no obtener una respuesta satisfactoria, amenazan con cerrar la salida a Calvillo como medida de protesta.

Felipe Quezada, familiar de uno de los pacientes, declaró: «No queremos movernos. No estamos en condiciones de arriesgar la salud de nuestros familiares al ser trasladados a un lugar que no garantiza la calidad de atención que recibimos.»

Los pacientes también criticaron la falta de evaluaciones adecuadas por parte del IMSS antes de decidir el cambio de clínica. Según ellos, no se ha tomado en cuenta la opinión ni las condiciones específicas de los pacientes que dependen de estos servicios médicos.

Finalmente, pidieron que se considere su situación con la debida seriedad y humanidad, destacando las consecuencias graves que podrían surgir de un cambio abrupto y mal planeado de clínica, como lo es la pérdida de vidas que en otros cambios nosocomios ha ascendido a cinco. Solicitaron mayor transparencia y comunicación por parte de las autoridades de salud.