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Agencia Reforma

BOGOTÁ, Colombia.-La ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea (UE) rechazaron enérgicamente el uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía en Colombia y urgieron a que cesara, en el marco de las protestas que han sacudido al país desde la semana pasada.
Lo que empezó el miércoles como una manifestación pacífica en rechazo a una reforma fiscal ya retirada se transformó en graves movilizaciones contra el Gobierno de Iván Duque y los abusos por parte de las fuerzas del orden.
Según datos oficiales, las jornadas han dejado al menos 19 personas muertas -3 por disparos- y 846 heridas. Tan solo de 11 de los fallecidos se reportaron en Cali, una de las ciudades donde se han producido más incidentes violentos.
De hecho, la misión de Naciones Unidas en esa urbe afirmó que atestiguó el uso excesivo de la fuerza por parte de la Policía con munición real.
“Estamos profundamente alarmados por los acontecimientos ocurridos en Cali (…) la pasada noche (del lunes), cuando la Policía abrió fuego contra los manifestantes (…), matando e hiriendo a varias personas”, declaró en Ginebra Marta Hurtado, portavoz de la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos.
Hurtado hizo un llamado a la calma, dada la situación “extremadamente tensa”, con soldados y policías desplegados en las calles.
Al respecto, el Secretario General de la ONU, António Guterres, subrayó la importancia de que el Gobierno colombiano permita las manifestaciones pacíficas, que, dijo, son “derechos básicos”.
La OEA, por su parte, hizo un llamado urgente para que se investigue, judicialice y sancione a los responsables, y rechazó las acciones que involucran ataques de la fuerza pública contra la vida de quienes se manifiestan, mientras que la UE también pidió que se lleve ante la Justicia a los responsables de la represión.
Igualmente se sumó a los llamados el Gobierno estadounidense, que, sin condenar abiertamente la violencia, expresó su “profunda tristeza” por los fallecidos y abogó por una “máxima moderación” de la fuerza pública.
Amnistía Internacional pidió poner fin a la represión y cesar la militarización de las ciudades.
El Ministerio de Defensa desplegó 47 mil 500 uniformados en todo el país. Solo en Cali había 700 soldados, 500 hombres de la fuerza antidisturbios (Esmad), mil 800 policías y 2 helicópteros adicionales.
La Policía Nacional anunció que investiga más de dos docenas de denuncias de brutalidad, mientras que Defensa acusó a grupos armados ilegales de estar infiltrados en las protestas para causar violencia.
El Presidente, por su parte, convocó para hoy una reunión con el cuerpo diplomático acreditado en el país, tras los diversos reclamos de la comunidad internacional por abusos contra los manifestantes.