La Comisión “Ciudadana” de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Aguascalientes, más conocida como CCAPAMA, en su papel de aliado principal de la empresa Veolia divulgó referencias de vieja data, con la pretensión que los capitalinos utilicen el líquido para lo más indispensable, sin embargo en ningún momento alude a las continuas fallas de la empresa francesa en la distribución del líquido, aunque sí busca su exculpación, al citar que el mal servicio se debe en parte al robo de material y a que –supuestamente– hay actos de sabotajes en los pozos.

De manera particular llama la atención que se le pida a los consumidores de viviendas y empresas asentadas en la mancha urbana que utilicen el líquido en lo más mínimo, pero al mismo tiempo CCAPAMA reconoce que del total de extracción sólo el 10% es para uso doméstico, en cambio el 77% se utiliza en la agricultura y la ganadería y el 13% en la industria y generación de electricidad. Tiene bastante tiempo de insistirse que la infraestructura de riesgo es obsoleta, lo cual provoca que el 60% se pierda por evaporación, por lo que bien harían las autoridades en buscar una solución antes de que los mantos freáticos del Valle dejen de suministrar lo indispensable, que es con que se ha estado trabajando y que lleva a que cada vez se tenga que perforar a más profundidad, con lo que esto significa por la mezcla de minerales dañinos.

Por su parte, Veolia recurre a los presuntos retos hídricos que tienen el estado y el municipio capital, repitiendo el estribillo que se escucha desde los años 80, de que hay un abatimiento “acelerado” en el nivel del acuífero. Lo mismo que dijo entonces un funcionario federal en una gira de trabajo lo hace ahora la concesionaria, de que en los acuíferos la extracción supera a la recarga por un volumen equivalente a llenar 700 veces el Estadio Victoria cada año, por lo que “la calidad del agua tanto en fuentes superficiales como subterráneas se ha deteriorado de manera importante”.

En aquella ocasión se vaticinó que para el año 2000 iba a ser tal escasez que tendría que racionarse el agua al máximo en el suministro doméstico, pero como ahora, no se mencionó qué se haría para que el campo fuera más eficiente en su uso. Esta vez se indica que para el año 2030 “haya una reducción de casi el 15% de la disponibilidad del agua para la zona (…), lo que representa un grave riesgo para el desarrollo económico y social, así como para la integridad de los ecosistemas de los que depende la ciudad y el estado”.

Lo innegable es que los ciclos pluviales son tan erráticos que provocan una extrema dependencia de las aguas subterráneas, que como es sabido su única reposición son las lluvias, por lo que el único camino que queda es que todos, absolutamente todos los consumidores (agricultores, ganaderos, industriales y habitantes de los centros urbanos y rurales), participen en una campaña permanente de uso racional del vital elemento y no esperar a que se cumpla la sentencia de los agoreros, que dentro de nueve años habrá fuertes problemas, porque para entonces se tendrán más habitantes en las zonas urbanas, mismos que exigirán el servicio.

UNA FECHA MÁS

El sábado pasado fue un día como cualquier otro, sin ningún comentario de las agrupaciones obreras, tal vez porque los dirigentes están satisfechos con su situación y prefieren mirar hacia otro lado cuando los trabajadores reclaman mejores condiciones de vida.

En varias partes del país se sustituyó la tradicional marcha del 1° de Mayo por concentraciones en los lugares más representativos, mientras que en Aguascalientes la jornada pasó desapercibida, ya que ni siquiera hubo reuniones para recordar a los Mártires de Chicago y de Cananea y a los hombres y mujeres que a través de la historia han ofrendado su vida en defensa de los derechos de su clase, si acaso un foto para el recuerdo al lado de las autoridades. El pretexto fue que por motivo de la emergencia sanitaria no podía haber asambleas, pero pudieron haberse llevado a cabo actos reducidos que permitieran conmemorar por qué tienen una representación.

Esto demuestra que el sindicalismo, a nivel local, está muy lejos de encabezar los intereses de casi 200 mil trabajadores, que pese a ser el motor del sistema productivo no reciben lo que en justicia les corresponde, al tener un salario de sobrevivencia. A lo más que pueden aspirar es a que el Infonavit les otorgue un crédito para tener una vivienda, pero cuyo pago se alarga hasta 30 años, por lo que prácticamente en toda su vida laboral dedica parte de su ingreso para aportar a esta prestación.

El retroceso es en varios sentidos y lo cual hoy se refleja en la casi nula participación que tienen en la vida política. Los partidos dejaron de interesarse en los sindicatos, porque en esencia no tienen el liderato que se requiere para atraer el voto, de ahí que salvo el SNTE que tiene escriturada una diputación local y algunas regidurías los demás pasan desapercibidos, aunque debe tenerse presente que el sindicato magisterial también ha retrocedido enormidades, luego de que en décadas pasadas tenía senadurías y diputaciones federales y el último gobernador que perteneció a este gremio fue José Refugio Esparza Reyes (1974-1980).

Aún más lamentable es el caso del Sindicato Ferrocarrilero, que con la desaparición de los Talleres de Reparación perdió la mayor parte de su núcleo, sin embargo en estos momentos la Sección Dos tiene cerca del millar de socios que pertenecen a la rama de transportes. En sus años de gloria llegó a tener al mismo tiempo un senador y un diputado federal y hasta dos diputaciones locales, hoy no tiene ni siquiera un suplente de regidor.

Otra colectividad que está sin acción político-social es el Sindicato Único de Trabajadores Estatales y Municipales de Aguascalientes (SUTEMA), que agrupa a casi 15 mil socios. Su principal problema está en el nulo interés que han demostrado los sucesivos dirigentes para resolver algo tan básico como es una pensión digna, ya que –mañosamente– los diputados incluyeron desde muchos años que el pago de retiro sea sobre el salario real que es muy bajo, pero que con las compensaciones y los bonos se mejora, sin embargo a la hora de pensionarse sólo cuenta el ingreso base, de ahí que hasta la fecha hay quienes cobran menos de mil pesos mensuales, lo que es un auténtico insulto, pero que ninguna autoridad ha querido remediar. Se ha pretendido que a la hora de jubilarse se tome en cuenta el monto global de la retribución y a partir de ahí sea el pago de la subvención, pero los diputados y las diputadas que son los obligados a reformar la ley se hacen que la Virgen les habla y pasan los años sin que se logre este acto de justicia.

A su vez las centrales obreras se mantienen en el rincón de las decisiones, es el caso de la FTA-CTM que en su momento disputó a la organización ferrocarrilera el derecho de tener más escaños en los congresos federal y estatal y los cabildos municipales, pero hoy ni de oyente se le invita, no obstante que tiene alrededor de 90.000 socios, algo similar ocurre con la organización que comanda un expreso, que actualmente busca hacer algo de ruido con supuestas presentaciones de candidatos a cargos de elección popular, sin asumir ningún compromiso con los partidos, por lo que puede navegar en cualquier tipo de aguas.

En conclusión, el obrero aguascalentense carece de auténticos líderes, de alguien que lo represente y no sólo los utilice para el pago de la cuota sindical.

EXPRESIÓN ZARANDEADA

Algunos usuarios de teléfonos móviles (celulares) y de internet utilizan formas muy peculiares para comunicarse, por lo que todo el que no esté al día se le considera un “analfabeto cibernético” y algo similar pasa con las actuales autoridades federales, que de pronto dejaron de calificar como redadas la captura de indocumentados, sino que estas personas quedan bajo “custodia” del Instituto de Migración, que hace lo mismo de siempre, ponerles a bordo de un avión o un autobús de regreso a sus países, esto es, la expulsión estilo estadounidense. Sea una cosa u otra, los inmigrantes son expulsados de México, lo que es una severa contradicción de la invitación que hasta 2019 hacía el presidente de la República a los “hermanos” de otros países, asegurándoles que habría protección en su tránsito hacia el vecino país del norte y el que quisiera quedarse a trabajar aquí tendría oportunidades de trabajo, estudio y servicios de salud.