Dulce Soto
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Pese a que la Secretaría de Salud (Ssa) pidió a los ciudadanos mantenerse en casa para contener la transmisión del coronavirus, algunas personas continúan realizando actividades no esenciales en el exterior.
La calle de Madero, una de las más concurridas del centro de la Ciudad de México, registró ayer menos afluencia que el fin de semana pasado; sin embargo, la gente se negó a dejar de visitar este corredor.
Aquí jóvenes y adultos realizaron compras en las tiendas que todavía permanecieron abiertas o comiendo en los restaurantes que aún brindaron servicio.
En algunas partes de esta calle la algarabía no había muerto, pues las botargas, los músicos, las estatuas vivientes y hasta los predicadores mantuvieron sus actividades de fin de semana.
A falta de bares o cines abiertos, algunos optaron por salir “a dar la vuelta al centro”, como José de Jesús Suárez y sus amigos.
“Traemos cubrebocas y gel antibacterial para estar seguros”, afirmó el joven de 17 años, quien llevaba afuera de su casa cinco horas con el mismo tapabocas, el cual se tocaba y bajaba para hablar.
Reconoció que al principio de la contingencia le generaba temor pensar que podía adquirir Covid-19; sin embargo, tras una semana de estar en su casa, se sintió agobiado.
“Ya me aburrí de estar encerrado y dicen que todavía le falta a esto”, refirió.
Mientras, en la Alameda Central, varias personas decidieron pasar la tarde en las bancas, comiendo helados o platicando.
En la capital del país, la heroína Susana Distancia no pudo contra el amor, ya que varias parejas caminaron abrazados o tomados de la mano sin ningún temor.
Y aunque el metro lució visiblemente más vacío, una vez dentro del vagón es difícil mantener la sana distancia, de al menos dos brazos de separación, pues las personas continúan sentándose una al lado de otra.
Incluso en algunos parques, grupos pequeños de niños jugaron y se divirtieron como cualquier otro sábado.
La Secretaría de Salud implementó la Jornada Nacional de Sana Distancia, del 23 de marzo al 19 de abril, para prevenir y disminuir los contagios de Covid-19.
Durante ese periodo, llamó a la población a permanecer en casa, a suspender eventos masivos y saludos de beso, mano o abrazo.
También pidió proteger, sobre todo, a los adultos mayores, el sector más vulnerable ante el nuevo virus.
Sin embargo, personas de la tercera edad salen a la calle pese a la pandemia porque deben trabajar.
Este el caso de Juanita López, una mujer indígena de 76 años que vende flores afuera del Templo de San José del Real, ubicado sobre Madero, casi esquina con Isabel La Católica..
“No me puedo guardar porque tengo que pagar la renta. Mil 200 al mes”, explicó la residente de Los Reyes La Paz, en el Estado de México.
Afuera de una tienda de productos de belleza, casi en la esquina de Eje Central, también trabajó Don Antonio. Sentado, bastón recargado en el suelo, 63 años, entonó su Melódica “para juntar para comer”, afirma.