Alejandra Mendoza
Agencia Reforma

MONTERREY, NL.- Pese a la pérdida de empleos y al desplome de la economía en general por la pandemia, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ha aumentado su recaudación mediante retenciones de ISR a los salarios de trabajadores que pudieron preservar la empresas.
Datos de Hacienda muestran que en el primer semestre del 2020, el fisco obtuvo por esa vía 423 mil 225.4 millones de pesos, 2.7 por ciento más, en términos reales (ajustando la inflación), que los recaudados en el periodo comparable del 2019.
En contraste, en la primera mitad del año, el PIB se desplomó 10.6 por ciento a tasa anual y los empleos formales registrados ante el IMSS promediaron en los primeros seis meses del 2020 una caída de 225 mil 902, 1.1 por ciento, comparados con la media del primer semestre del 2019.
En cuanto a la pérdida laboral, ésta se vuelve más dramática si se comparan sólo las plazas laborales al corte de junio frente a febrero -antes de la pandemia-, pues el cálculo arroja una reducción de un millón 113 mil 677 plazas que el SAT no resintió.
Iván Rivas Rodríguez, director general de la Coparmex Nuevo León, señaló que la mayor recaudación por las retenciones del ISR a los salarios, dado el entorno económico, fue producto de una mayor fiscalización del SAT sobre las empresas.
Calificó de insensible a la autoridad fiscal federal, porque no sólo se negó a apoyar la liquidez de las empresas mediante el diferimiento de impuestos, sino que endureció sus acciones.
“En este momento, cuando la economía pasa por los peores momentos de los últimos 100 años, nos resulta verdaderamente preocupante que el fisco se empeñe en castigar a las empresas con más fiscalización, cuando están necesitadas de liquidez para volver a echar andar los negocios”, afirmó.
“Hoy más que nunca las autoridades gubernamentales deben ser aliadas de las empresas, porque son las empresas las que generan los empleos formales, bien remunerados, las que permiten que las familias tengan ingresos suficientes para cubrir sus necesidades”.
Apuntó que sin empresas y sin trabajadores, el SAT simplemente no podría recaudar y no habría recursos públicos disponibles.
Es urgente que el Gobierno entienda que las empresas pasan por un momento muy difícil, que necesitan de apoyo, no de medidas que podrían orillarlas al cierre de sus negocios”, alertó.