CDMX.- Obligada por su padre, quien la empujaba a una carrera tradicional, Silvia Pinal estudiaba para ser secretaria, pero el arte la llevó a ocupar el primer plano como referente cultural y del entretenimiento de México, a tal grado que para homenajearla se requería el Palacio de Bellas Artes.
El recinto abrió sus puertas ayer para celebrar a la primera actriz, musa de Luis Buñuel en tres películas (Viridiana -la cual ganó la Palma de Oro en Cannes-, Simón del Desierto y El Ángel Exterminador).
Durante cerca de hora y media en el escenario del Palacio se alternaron números musicales, voces de críticos, recuentos de su longeva trayectoria y muchos aplausos que la actriz, próxima a cumplir 91 años, recibió con alegría, mientras sus brazos simulaban abrazos.
«Me siento tan ilusionada en este momento, tan llena de cosas», agradeció Pinal sobre el entarimado, al cual subió en silla de ruedas rodeada de su clan.
«Gracias por darnos la vida, por darnos una familia bella, llena de disciplina, gracias por darnos talento, darnos tu sangre, tu casta y esa sonrisa siempre, todos los días, tan bella. ¡Felicidades, madre, eres grande!», celebró Alejandra Guzmán.
La gala fue organizada por su hija Sylvia Pasquel, y en pantalla aparecieron colegas como Angélica Aragón y Alberto Estrella para destacar el legado de Pinal.
Por su parte, en el recinto la alabaron figuras como Ignacio López Tarso, y entre las butacas la aplaudieron Sergio Corona y Lucía Méndez.
Anoche, la conductora de Mujer, Casos de la Vida Real se fue a casa con un reconocimiento muy especial: los corazones de su público. (Mauricio Angel/Agencia Reforma)