El uso obligatorio de cubrebocas debió ser desde que se declaró la pandemia, al constituir el medio más eficaz para evitar el contagio, lo que pudo haberse acompañado de una campaña permanente que permitiera vigilar el cumplimiento de esta exigencia sanitaria.

El problema se declaró a finales de febrero y empezó a mostrar su rostro siniestro en marzo, al crecer el número de infectados y declararse los primeros fallecidos. A partir de abril se desencadenó la agresividad del virus que se ha incrementado de manera exponencial, al grado que la semana que recién terminó fue con un promedio diario de siete víctimas fatales.

Las autoridades consideraron que era más que suficiente con emitir un decreto, mediante el cual se dispuso la exigencia de que todo mundo usara la mascarilla, pero ni la amenaza de imponer correctivos fue suficiente para que un número elevado de ciudadanos no la portaran, por lo que tenía que suceder lo esperado, al elevarse la cifra de enfermos, encaramados y de quienes han perdido la vida, lo que pudo evitarse con sólo haber atendido las indicaciones.

El Instituto de Salud del Estado anunció el pasado 26 de agosto que se llevaría a cabo un recorrido por las colonias, tianguis y otros lugares de afluencia para promover el cubrebocas, asimismo las brigadas irían casa por casa en espera de que al hacerlo tuviera más efecto que las exhortaciones que hace en los medios de comunicación.

Se trata de concienciar a la población en general de que se vive una complicación mayúscula y de la que se podrá salir sólo si todos cooperan. Es fundamental tener presente que el germen no respeta edad, sexo ni condición económica o social, simplemente ataca sin importar si son personas jóvenes o mayores, incluso niños, por lo que la única salida para no ser otro caído es escuchar la voz de la razón.

Lo que se le pide a los aguascalentenses es muy sencillo de cumplir: usar el cubrebocas y el gel bacterial, lavarse las manos constantemente y guardar la distancia en todos los lugares, así sea dentro del hogar y en el trabajo, porque al realizarlo se cuida a sí mismo y los demás. Evidentemente nadie quiere que les pase algo a sus familiares, amigos y conocidos y la única manera de impedirlo es hacer propias las recomendaciones, lo que algunos le dicen protocolos, pero cualquiera que sea la denominación hay que cumplirlas.

Hasta el momento no se ha emitido un informe sobre los primeros resultados que arrojó el recorrido casa por casa, principalmente en la ciudad capital que es en donde está la mayor cantidad de contaminados, lo que también se lleva a cabo en los otros diez municipios con la participación del sector salud y de seguridad pública, cuyo único fin es salvaguardar la tranquilidad de la población.

SIN PARACAÍDAS

Difícil, por no decir improbable, es tratar de amortiguar los efectos que produce un mazazo directo, por lo que únicamente queda soportar los efectos y confiar en las propias capacidades para con el tiempo salir adelante.

La crudeza de los números, porcentajes y comparativos con otros períodos que presentó el Colegio de Economistas de Aguascalientes muestran que 2020 será uno de los peores años para esta entidad, al registrar una pérdida aproximada de 30 mil millones de pesos.

El presidente de ese organismo, Jael Pérez Sánchez, mencionó que la caída del 18.7% que presentó el Producto Interno Bruto (PIB) a nivel nacional, correspondiente al segundo trimestre de 2020 y comparado con el mismo período de 2019, es el mayor decrecimiento del que se tiene registro por parte del Inegi.

Detalló que son datos duros, que demuestran cómo viene en caída libre la economía del país, como efecto de la crisis por la pandemia y la falta de decisiones para apuntalar el crecimiento. Los más perjudicados son el sector manufacturero, el de la construcción y la industria del turismo.

En el análisis que hicieron miembros del Colegio, sobre los datos que aportó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al agregar el primer semestre del presente año contra el primer semestre de 2019 la variación es de -10.4% y comparado con el primer semestre de 2020 la variación es de -17.1%.

Los sectores más lacerados son del esparcimiento, cultural y deportivo, que cayeron un -76.9%, el turístico fue de -70.4% y que incluye los servicios de alojamiento temporal y de preparación de bebidas y alimentos; la industria del transporte, correos y almacenamiento está en -39%; el de la construcción disminuyó  -34.2% y el manufacturero cayó 29.6%.

Pérez Sánchez consideró que Aguascalientes tiene una dinámica distinta a la nacional, lo cual no significa que vaya a salir indemne, ya que de acuerdo a estimaciones que hizo el propio Colegio de Economistas durante 2020 la caída del PIB podría alcanzar hasta un 10%, lo que traducido  a efectos monetarios significaría alrededor de 30,000 millones de pesos.

Para reducir algo este golpazo el líder de los economistas estatales exhortó a las autoridades estatales y municipales a realizar acciones de políticas públicas durante septiembre y octubre para salvaguardar el mayor número de empleos.

Consideró que lo más urgente en estos meses, además del tema de salud, “es conservar las fuentes de trabajo y las empresas para que las estadísticas del segundo semestre de este año no sean también catastróficas para el caso particular de Aguascalientes”.

Es una lucha titánica la que deben librar las autoridades ya que por un lado agrupaciones de médicos recomiendan endurecer las medidas de prevención, llegándose al cierre masivo de negocios y empresas, lo que para los economistas resultaría no sólo dañino sino un mayor retroceso en la recuperación productiva.

La mejor fórmula es armonizar salud y fuentes de trabajo, con mayores exigencias de respeto a las normas sanitarias pero sin llegar al extremo del confinamiento, ya que si por una parte podría haber algún avance en el combate al coronavirus, por otra crecería el ejército de depauperados.

Todo en su justa dimensión, obligando a cada ciudadano al cuidado de sí mismo y de los demás y que de manera paralela cumpla con su cometido en las fuentes de trabajo, sólo así se podrá salir lo mejor librado de este macro-problema.

CLIENTE HABITUAL

Cuando Usted lee que la policía a nivel nacional ocupa el primer lugar en corrupción, no le causa ninguna sorpresa puesto que es “normal” que los uniformados pidan para las frías cuando sorprenden a un ciudadano que comete una falta y cuyo monto se eleva según el delito. Aquí no se trata de la percepción que se tenga sino de las denuncias directas que hay en contra de los elementos y quejas de extorsión que han cometido. En la Encuesta de Calidad de Impacto Gubernamental, correspondiente al año 2019 y que se hizo en 46,000 hogares, el fenómeno de la corrupción es el segundo problema que preocupa en el país, después de la inseguridad, aunque en ambos casos van hermanados El secretario de Comisiones del Colegio de Economistas, José Gil Gordillo Mendoza, subrayó que el 59% de los usuarios manifestaron que en los cuerpos policíacos es donde se presenta más la corrupción, en segundo lugar están los trámites relacionados con la propiedad, luego el Ministerio Público y en cuarto lugar los trámites municipales. En Aguascalientes la policía encabeza la corrupción, luego los trámites con la propiedad y tercero los trámites vehiculares. A estas alturas ha sido un fracaso las campañas contra la corrupción del presidente Andrés Manuel López Obrador, tan es así que en comparación con el primer año de gobierno del ex presiente Enrique Peña Nieto, en 2013, y el primero del actual mandatario, subió en un 30%, además de que el cobro de la “mordida” aumentó de 2,450 pesos a 3,822 pesos, lo que significa que en dos años, el costo de la corrupción al menos en la parte de los trámites aumentó en 56%. En el caso local el costo de la “mordida” fue de 1,400 pesos, que es menor al promedio nacional del 2017 y cuya corrupción se dio para la creación de empresas, en el pago de aportaciones y favores de campañas políticas y en algunos casos desvíos de recursos.