Josemaría León Lara

Desde muy corta edad he tenido cierta fascinación por los medios de comunicación, en particular por la radio; tanto así que a pesar de haber trabajado en ella no hay día que no la extrañe, provocando como única consolación haberme convertido en un fiel radio-escucha.

En toda historia siempre existen dos versiones y puedo presumir que en el caso de la radio las he vivido ambas, primero como parte del auditorio, después como parte de la programación habitual y hoy en día una vez más como audiencia. Considero que la radio puede llegar a ser un medio más noble de lo que a simple vista parece, puesto que en el día a día se convierte en un fiel amigo de quien la escucha, sin importar dónde, ni a qué hora sintonice su estación predilecta, la radio te informa, te entretiene, te divierte, pero sobre todo te hace compañía.

Ahora bien, como dice el famoso dicho: “no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla”; sí, llegaron las campañas políticas desde el domingo pasado y llegaron para quedarse o al menos hasta principios del mes de junio, escasos días antes de la elección. Ahora se preguntarán ¿a dónde quiero llegar con esto? , la respuesta resulta más que obvia, debido a los tiempos “oficiales” asignados a cada partido, la radio se ha convertido en un medio donde cada hora la cantidad de propaganda política, además de innecesaria y repetitiva, es bastante nefasta.

Debemos de entender una cosa, es estas elecciones del 2015 el periodo de campañas fue reducido “considerablemente”, acotando el tiempo propio para ejercer el proselitismo, tan obvio resulta que en esta ocasión, el día de elección se recorrió prácticamente un mes, puesto que en historia reciente, siempre los comicios se presentaban en el mes de julio.

No es de extrañarse que si el tiempo de campañas se acorta, resulta evidente que los partidos políticos cuentan con menos tiempo para dar a conocer a sus candidatos y sus respectivas propuestas, la única solución coherente sería darles más tiempo aire y así es como está sucediendo.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional Electoral (INE), en promedio cada estación de radio transmite durante las campañas (periodo comprendido del cinco de abril al cuatro de junio) un promedio de noventa y seis spots de publicidad al día, mismos que incluyen los respectivos de los diez partidos políticos nacionales y los propios del INE. Esto demuestra el porqué, de cuando uno enciende la radio ya escucha más propaganda política que la programación acostumbrada.

Está por terminar la primera semana de campaña y por supuesto el bombardeo mediático ya comenzó a molestar a la ciudadanía, más la pregunta que permanece sin contestar es ¿qué propone cada partido?, puesto que en estos primeros días lo único que ha quedado claro es el ataque de unos partidos contra otros, pero de propuestas no se escucha absolutamente nada; quizás es una estrategia de mercadotecnia política, o quizás sigamos teniendo el mismo nivel de contienda política mediocre de hace casi veinte años.

Lo anterior podría llegar a demostrar que por más que las “instituciones de la democracia”, maduren y se vayan adaptando a la realidad que vive el país, por su parte, los partidos políticos siguen haciendo lo que mejor saben hacer, golpearse y desacreditarse, en vez de cambiar y proponer para un mejor futuro para nuestro México; tal como lo diría aquel otro dicho popular: “es más fácil destruir que construir”.

Agradezco sus comentarios de la presente columna al correo: jleonlaradiaztorre@gmail.com

Twitter: @ChemaLeonLara

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