Por: Juan Pablo Martínez Zúñiga

Con este monólogo improvisado, el personaje llamado Roy Batty se despedía de su adversario Rick Deckard después de una cruenta lucha sobre los futuristas techos de una ciudad de Los Angeles consumida por la deshumanización tecnológica. Esta escena marcó por siempre la carrera del actor Holandés Rutgerus Oelsen Hauer gracias a un condensado pathos manifestado en esa línea de diálogo que iba acompañada de una excelente interpretación donde Hauer logró darle batalla histriónica a su contraparte Harrison Ford en esta pieza clave de la ciencia ficción cinematográfica sobre hombres, replicantes y el nulo cisma entre ambos. El diálogo en cuestión es conmovedor y lírico, por demás oportuno ahora que su enunciante recién fallece por causas aún no detalladas. Pero ahí es donde radica la inmortalidad de un actor, inoculando su presencia en la consciencia  de los cinéfilos, década tras década mediante roles inolvidables en cintas ídem que traspasan cualquier barrera cronológica, cultural o geográfica debido a su propuesta. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con este histrión de penetrantes ojos celestes y sonrisa seductoramente sardónica al legar un puñado de cintas valoradas por la generación en turno al contribuir al moldeo de su percepción como espectadores. He aquí algunas donde ese afable pero enigmático rostro llenó la pantalla y la imaginación del público con esa ahora mítica mirada y sonrisa fieros, como un depredador en jungla de celuloide.

“OMEGA, EL ÚLTIMO ENCUENTRO”(1983) – Después de una fructífera carrera cinematográfica en los Países Bajos llevada en mayor medida por su colega director Paul Verhoeven, Hauer decide emigrar a Hollywood donde logra conectar rápidamente con la sensibilidad de los grandes estudios y colarse a producciones de renombre como “Halcones de la Noche” (1981) y la ya citada “Blade Runner” (1982). Tal fue la notoriedad de su papel en ésta última que el viejo maestro de la provocación y violencia fílmica Sam Peckinpah le confía el protagónico de lo que sería su última cinta como director: “Omega, El último Encuentro”, cinta que se decanta por las intrigas propias de la Guerra Fría en curso sobre un comunicador televisivo que es obligado por la CIA a desbaratar una conjura roja donde personajes prominentes y amigos están involucrados. Aquí, el actor neerlandés se ve apadrinado por nombres de la talla de Burt Lancaster, John Hurt, Dennis Hopper, Craig T. Nelson y Chris Sarandon, entre otros, pero eso no evitó que la cinta fracasara en taquilla.

“EL HECHIZO DE AQUILA” (1985) – Atmosférica y lírica fantasía dirigida por Richard Donner sobre un hombre y una mujer maldecidos por un malvado Obispo (¿Acaso hay otros?) debido al desamor, pues el religioso se ha enamorado también de la susodicha, interpretada por Michelle Pfeiffer. El sortilegio en cuestión se traduce en una transformación de lobo para él (Rutger Hauer) durante la noche y en águila para ella durante el día, por lo que sólo pueden tocarse unos segundos al despunte del sol. Trágica, romántica e incluso cómica en momentos gracias a un personaje parlanchín y lúdico interpretado por Matthew Broderick, éste fue uno de los ejercicios del socorrido cine fantástico durante los 80’s más efectivo por su madurez narrativa y excelentes actuaciones.

“HITCHER, ASESINO DE LA CARRETERA” (1986) – Como contrapunto a su rol gallardo de la cinta anterior, viene éste filme donde Hauer encarna a un anónimo y enigmático asesino serial que le hace la vida imposible a un joven (C. Thomas Howell) mientras viaja por los desolados caminos sureños norteamericanos. La película es un thriller minimalista muy bien trabajado que se ve favorecido por un villano polifacético, carismático y genuinamente perverso. La carretera como instrumento de aislamiento y angustia emocional nunca fue tan efectiva como en esta película.

“HOBO WITH A SHOTGUN” (2011) – En este homenaje al cine de explotación setentero, Hauer interpreta a un vagabundo que ejerce su justicia a punta de escopeta entre traficantes de droga, policías abusivos y Santa Clauses pedófilos. La cinta recurre a todas las impropiedades de los filmes baratos serie “Z” para derrocar la idea de que un actor ya en la veteranía como su protagonista sólo debiera estelarizar proyectos de carácter digno y propio a su carrera. Aquí, Rutger Hauer no sólo da una de sus mejores actuaciones, también genera una catarsis para aquellos que siempre lo consideraron un gran actor que jamás alcanzó el estrellato debido. Y en ese sentido, tienen razón.

Ahora, Rurtger Hauer también se ha perdido en el tiempo… como lágrimas en la lluvia. Pero jamás será olvidado.

Correo: corte-yqueda@hotmail.com