De un plumazo se eliminaron las distancias reglamentarias entre los templos y negocios de venta de alcohol, por lo que el Clero pide al Cabildo capitalino rectificar y establecer nuevamente una sana distancia, por respeto a los feligreses. Ahora sólo se establecen 150 metros de distancia con escuelas, excluyendo las ubicadas en avenidas, y en relación a las parroquias ni un solo metro se dejó, por lo que se viven graves consecuencias en los templos de San Antonio y Ave María, entre otros.
El P. Carlos Alvarado Quezada exhortó a los regidores y síndicos a replantear esta situación, y hacer los ajustes necesarios para frenar la autorización de establecimientos con venta de alcohol a un lado de los recintos sagrados; cuestionó el que sea más importante recaudar las fuertes ganancias que dejan las licencias reglamentadas, que respetar la religión y fe de los creyentes.
Asimismo, recordó que en la administración del otrora alcalde Fernando Gómez Esparza, se aprobó el 15 de septiembre de 1995, en el Bando Municipal, Artículo 774, que no exista escuela, centro de trabajo, centro deportivo, cultural, religioso u otros lugares, de reunión públicos, en un radio de acción de 500 metros, en relación con los establecimientos con venta de alcohol.
Ahora el Código del Municipio de la capital, establece una distancia de 150 metros, con escuelas y centros deportivos, ya los templos ni siquiera son tomados en cuenta, pero además hay una excepción aplicable en zona Centro y avenidas, donde las escuelas y centros deportivos pueden estar al lado de establecimientos con venta de alcohol, ya que en esos lugares no aplica la distancia reglamentaria.
El sacerdote reiteró su llamado al Cabildo para que se hagan ajustes el Código Municipal, y se establezca una distancia prudente con los templos y negocios de alcohol, sean restaurantes, bares, antros, etc., porque el ruido que emiten impiden la concentración de los fieles y el desarrollo de las ceremonias religiosas.