Antonio Baranda y Claudia Guerrero
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.- En plena etapa de campaña electoral y a ocho meses de que termine el sexenio, el Presidente Andrés Manuel López Obrador envió al Congreso un paquete de 20 reformas con las que pretende poner el sello de la 4T en la Constitución.
Las iniciativas buscan acotar al Poder Judicial y obligar a jueces, magistrados y ministros a someterse al voto en las urnas.
De aprobarse los cambios, se eliminarán los contrapesos con la desaparición de los órganos autónomos y reguladores; mientras que el INE quedará reducido.
La proscripción de los transgénicos, que ha generado tensiones con Estados Unidos en marco del T-MEC, pasaría de un decreto Presidencial a una prohibición en la Constitución.
El otorgamiento de concesiones para el uso de agua, quedaría limitado solo al uso doméstico.
En el sector energético, el Mandatario busca que la CFE se convierta en una empresa de «carácter estratégico», prohibir la extracción de hidrocarburos mediante el fracking y no permitir que se entreguen concesiones para actividad minera a cielo abierto.
Lo anunciado por el Presidente intenta llevar a la Constitución el pago de pensiones, becas y apoyos del Bienestar como medida permanente.
Eso incluye a los adultos mayores de 65 años, la universalización para discapacitados, becas para estudiantes pobres de todos los niveles educativos, un año de salario a jóvenes aprendices, depósitos a jornaleros agrícolas, precios de garantía y entrega gratuita de fertilizantes.
En caso de prosperar las iniciativas, el tabasqueño pretende asegurar el aumento anual del salario mínimo por arriba de la inflación y un nuevo mínimo para maestros, policías, guardias nacionales, soldados, marinos, médicos y enfermeras, que no podrá ser menor al ingreso promedio de los trabajadores inscritos en el IMSS, que ronda los 16 mil pesos mensuales.
Servicio de internet para todos, público o concesionado, y trenes de pasajeros a lo largo de 18 mil kilómetros de vías férreas, también fueron incluidos en la lista.
Desde el viejo Recinto Parlamentario, ubicado en Palacio Nacional, el Presidente reconoció que no solo pretende dejar un legado de su proyecto en la Constitución, sino evitar cualquier retroceso, en caso de que «los corruptos» regresen al poder.
«No olvidemos que, si por nuestros errores, desidia o desviaciones, y valiéndose del dinero o la manipulación, los reaccionarios logran regresar al poder, que sea mucho lo que tengan que echar atrás y que la regresión les resulte muy difícil, ardua, hasta el punto que les sea imposible el cancelar los beneficios que estamos estableciendo el bien del pueblo», dijo.