Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Un día después de que logró entrar al Zócalo, el Frente Nacional anti Andrés Manuel López Obrador (Frena) aún mantiene unas 150 casas de campaña en la Glorieta de Bucareli, pues sus ocupantes aseguran que ya no hay espacio en la mitad de la plancha capitalina donde se instalaron para exigir la renuncia del Presidente.
“Seguimos en este lado de Juárez y de Reforma, porque el señor (López Obrador) no nos abrió el Zócalo completamente. Abrió la mitad, no cabemos, y el problema va a ser peor porque hoy llegan cuatro contingentes más y, obviamente, estamos obstaculizando lo que no queremos obstaculizar”, dijo María Pérez Janeiro, originaria de Querétaro, quien ayer entró al Zócalo en su silla de ruedas, pero regresó a su casa de campaña.
“Nosotros no venimos a que la población de la Ciudad de México se sienta mal, a que los comercios no puedan vender, pero el señor nos obliga a ponernos aquí, y no nos vamos a ir hasta que se vaya”, añadió.
La Avenida Juárez, en donde fueron obligados a instalarse el sábado, por un bloqueo de granaderos, ya está despejada y abierta a la circulación a partir de Humboldt hacia el Eje Central.
En tanto, en la mitad de la plancha de la Plaza de la Constitución, hacia Madero –en el extremo opuesto a Palacio Nacional, protegido por vallas metálicas–, están montadas unas 400 casas de campaña separadas por unos dos metros entre cada una.
El campamento de Frena tiene instalados baños móviles, carpas grandes donde se resguardan víveres y cobijas e incluso se adaptó un altar a la Virgen de Guadalupe, debajo del asta donde hoy no fue izada la bandera.
“Es un milagro de Dios nuestro señor que hayamos podido entrar aquí”, dijo Marcela Thierry, quien se encarga del rosario en el pequeño altar.
Por la mañana llegó un grupo de 60 personas que dijeron ser de Tamaulipas y fueron recibidos entre porras.
Cerca del astabandera se ha colocado una carpa con un equipo de sonido, desde donde se arenga contra Lopez Obrador, a quien acusan de destruir la economía, dividir al país y estar en proceso de instalar una dictadura comunista.