Con una semana de atraso y después de un largo proceso de tropezones y obstáculos, la Cámara de Diputados, aprobó el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año fiscal del 2020, por la cantidad de 6.1 billones de pesos. Esto representa un incremento real, de 0.8 por ciento a comparativa con el 2019.

La discusión en el pleno, no se encontró exenta de polémica. Las constantes protestas de los partidos de oposición – nada nuevo-, y la ausencia de los integrantes de la bancada del Partido Acción Nacional, fueron parte de esta atípica negociación. Al final, los diputados de Morena, PT y PES, sumaron 302 votos a favor, contra solo 62 en contra.

Indaguemos un poco sobre las generalidades del presupuesto, así como los ganadores y perdedores de la distribución del mismo.

Existen cuatro secretarías que fueron las que mayor cantidad de recursos recibirán en el próximo ejercicio fiscal. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público, tendrá 2 mil 500 millones de pesos adicionales, los cuales se pretenden destinar, en una parte, a la gestión de garantías para la edificación de su nueva banca de desarrollo. La Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, tuvieron incrementos moderados para 2020. La educación siempre será la base para la cimentación de sociedad más equitativa. De igual forma, se ve con buenos ojos continuar apoyando el desenvolvimiento positivo que ha tenido el campo en los últimos años; México ya es potencia mundial en el rubro.

De igual forma, se presenta un importante aumento en dos de las paraestatales más importantes del país. Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad, recibirán un incremento de 8.8 por ciento y 4.4 por ciento, respectivamente. La salud financiera de ambas compañías, resulta indispensable para lograr una estabilidad en las finanzas públicas del país.

Uno de los que mayor afectación tuvo: los órganos autónomos. La reducción de recursos a los órganos autónomos, sin duda representa el mayor cambio en el presupuesto.

A los Organismos Autónomos les recortaron su base en una cantidad que asciende a poco más de 4 mil millones de pesos. De estas entidades, el que más lo resintió fue la Fiscalía General de la República con un recorte de mil 500 millones de pesos, respecto a lo asignado el año anterior.

Luego le sigue el Instituto Nacional Electoral (INE), con un recorte de 1,072 millones de pesos respecto a lo asignado el año anterior. En tercer lugar, vino el recorte al Consejo de la Judicatura Federal, al cual le disminuyeron en 1,038 millones de pesos su presupuesto. Tampoco se salvó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a la que le quitaron unos 201 millones de pesos para su presupuesto del próximo año.

Esto representa un grave e irrespetuoso retroceso. La evolución de la democracia en el país hizo necesaria la creación de evolución de la democracia, la creación de instituciones autónomas que garantizaran la democracia en el país, tal es el caso del Instituto Nacional Electoral, establecido para evitar la simulación en los procesos electorales y que la democracia sea la que realmente ponga a los nuevos gobernantes, o del Banco de México, para contener la inflación y defender la moneda nacional ante divisas extranjeras, evitando que la aplicación de la política monetaria tenga tintes políticos que nublen su verdadera finalidad.

Otro de los grandes perdedores, a pesar que reciban más recursos, es la Secretaría de Bienestar. Dicha dependencia, recibirá alrededor de 8 mil millones de pesos adiciones a los absorbidos en 2019. La cuestión de ser catalogada como perdedora, está relacionada a la improductividad económica que genera el gasto social.

Sin dejar a un lado, la necesidad que existe en el país, así como la obligación del gobierno para hacer frente a estos; su capacidad de gasto debería estar enfocada en la búsqueda de alternativas que ayuden a detonar las condiciones económicas, para los más marginados; y que sean ellos o su entorno, los que potencialicen su situación económica y los impulse a salir de la marginación en la que se encuentran. El solo darles recursos, no representa la salida a sus realidades. El presupuesto 2020, trae consigo cierta disciplina fiscal que se reconoce. Sin embargo, el gasto social y su pésima elección de proyectos productivos (Tren Maya, Refinería Dos Bocas, Aeropuerto Santa Lucía), terminarán siendo el principal obstáculo, que impedirán impulsar el crecimiento económico del país.

Al final, aunque se espera que no sea así, los  mexicanos seremos los grandes perdedores.

 @GmrMunoz

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