Por Jesús Alejandro Aizpuru Zacarias

México forma parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), actualmente la organización agrupa a 34 países y su misión es promover políticas que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo.

Según estadísticas publicadas por la OCDE durante al año 2014, de los 34 países cuya erogación promedio en gasto social alcanza 21.4% del Producto Interno Bruto (PIB), México aplica solamente 7.7% de su PIB al gasto social, muy por debajo del promedio, lo cual nos coloca en la última posición.

Economías similares a la nuestra, como la turca, invierten 12.2 de su PIB en gasto social, superior al de México en más de 5%.

En nuestro país, el nivel de pobreza relativa es el segundo más elevado en el área de la OCDE: esto quiere decir que uno de cada cinco mexicanos es pobre, en comparación con alrededor de 1 de 10 que corresponde al promedio de la OCDE. El sector informal concentra más del 60% del empleo en México, lo cual deja a una parte importante de la población sin protección social. Aunado a lo anterior, somos uno de los pocos países de la OCDE que no cuenta con un seguro de desempleo, o que al menos vele por los desempleados.

Francia es el país de la OCDE que invierte la mayor parte de su PIB en gastos sociales, cerca de 31% el cual contrasta con nuestro país, quien invirtió en 2014 una proporción de su PIB inferior a 3 puntos frente a la que canalizaban, en 1960, unos 21 países de la Unión Europea, evidentemente tenemos un retraso en políticas sociales de más de medio siglo.

Según información proporcionada por la OCDE, la mayor parte del gasto social en nuestro país se concentra en las pensiones y la salud, sin embargo, nos colocamos como el país de la OCDE que menos invierte en pensiones (1.8% del PIB) y en servicios de salud (2.8%), según las estadísticas del organismo.

Otro dato relevante es que México tiene el ingreso nacional disponible más bajo de la OCDE: menos de un tercio del promedio de ésta. Además, México se coloca en el segundo lugar en desigualdad de ingresos. El ingreso promedio del 10% de los más ricos es 29 veces el correspondiente al 10% de los más pobres de la población, en comparación con el promedio de la OCDE de 9.5. Estos datos arrojan que México es un país donde predomina la desigualdad e injusticia.

Por si fuera poco, en nuestro país pareciera que el gasto social no cumple con la función de redistribución y de nivelación social, y por el contrario, busca acrecentar la brecha entre las clases sociales. En México más de 55% del gasto social se dirige a 20% de los ciudadanos con los mayores ingresos, más del doble del promedio de la OCDE, apenas 10% de este gasto se destina al 20% de mexicanos más pobres.

En Noruega, el país con el mayor Índice de Desarrollo Humano en el mundo, apenas 8% del gasto social se destina a los sectores de altos ingresos, mientras que 40% se invierte en 20% de la población más pobre.

Como podemos ver estos datos son muy contrastantes con lo que sucede en nuestro país, tal vez ahora podamos entender porqué las brechas entre los diferentes sectores de la población son tan marcadas, y porqué nuestro nivel de desarrollo, en el sentido más amplio, se encuentra con un retraso mayor a 5 décadas.

Como es costumbre, agradezco el valor de su lectura y los espero una vez más la próxima semana.