Jorge Ricardo
Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-Los planes de la Secretaría de Educación Pública (SEP) del regreso a clases ponen a temblar a los padres de familia.
Los que a partir del desconfinamiento progresivo del lunes tendrán que volver al trabajo, se preguntan qué harán con los niños en casa. Sobre todo porque se ha decidido continuar con los cursos en línea y su respectiva carga de tareas.
Mariana H., una empleada de Gobierno federal y madre de un niño de kinder y otro de primaria, trabajaba desde marzo en su casa al tiempo que auxiliaba con las tareas de sus hijos. Ya le pidieron que a partir del lunes vaya dos días a la oficina. “Mi esposo ya regresó a trabajar también y yo tengo que ir a la oficina y ahora dicen que las clases van regresar hasta agosto, ¿que voy hacer con mis niños?”, pregunta.
La SEP, que había previsto regresar a clases el 1 de junio, anunció el viernes que las clases seguirán en línea. Planea volver el 10 de agosto con dos semanas de regularización, y el 21 de septiembre al siguiente ciclo. Aseguró medidas de prevención, pero Mariana lo duda: en febrero su niña del kinder contrajo Hepatitis A en la escuela, y a su niño le tiene prohibido usar los baños de la primaria porque están muy sucios.
“Ya que digan que se acabó el curso y nos esperemos al siguiente, ¿por qué se aferran a traernos como locos?”, dice. Lo mismo considera Paulina Díaz, de la Colonia Obrera: ya consiguió trabajo de limpieza de bodegas, pero ahora tiene que cocinar para sus dos hijos que se quedan en la casa, regresar y todavía ayudarles a hacer la tarea. “Ni ellos aprenden, ni nos dejan descansar, ¿por qué nos hacemos?”, pregunta.
En marzo de 2019 el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) reportó que de los 73 mil 574 planteles preescolares públicos, el 63 por ciento carecen de al menos un servicio básico, como agua, luz o sanitarios. En el caso de las 87 mil 765 primarias, el 45 por ciento carecen de drenaje y el 23 por ciento no tienen agua potable, con aumento en las escuelas rurales.
La Primaria Justo Sierra de Tacubaya no es rural, pero desde el sismo de 2017 no tiene baños. La señora Patricia Revilla dice que antes de que comenzara la pandemia del Covid-19 les prometieron que estarían máximo cuatro años. Como cree que en agosto no estarán listos ni habrá disminuido el peligro, piensa que su niña no regresará a clases. Pero igual sigue ayudando con las tareas. “Es muy estresante, porque para los papás el trabajo en casa como que se multiplicó en 300 por ciento”, afirma.
El año pasado, el INEE reportó que el 13.7 por ciento de las primarias no cuentan con un salón para cada grupo. El 74 por ciento de las escuelas no cuenta con un plan de protección civil. El 20.9 por ciento no cuentan con recursos para afrontar una emergencia.
El profesor de primaria César Hernández Neri, miembro del sindicato magisterial del Estado de México, sabe que en la Primaria Quetzalcóatl de la comunidad de Cuatlinchán, no hay agua potable y tienen que llevarla con pipas. Que la Preparatoria Oficial 224 “Chocolin” en Chimalhuacán, no tiene drenaje y que aunque hay agua potable la tienen que completar con pipas.
Hernández Neri ve imposible que la SEP garantice la seguridad sanitaria y salvar el ciclo escolar. “Hay una necedad de la autoridad educativa por concluir el ciclo y por encontrar la forma de calificar, sin tomar en cuenta que el aprendizaje no sólo una calificación”, lamenta.

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