Lorena Jiménez
Agencia Reforma

GUADALAJARA, Jalisco.- Un País llora porque su ídolo, el compañero de conquistas, amores y desamores, y también de muchas fiestas, dejó de existir.
Vicente Fernández, uno de los grandes personajes de la historia de la música de México, falleció ayer a sus 81 años en Guadalajara.
El cuerpo de Chente finalmente cedió tras más de cuatro meses internado en el hospital a raíz de una lesión que sufrió por una caída en su rancho Los Tres Potrillos, y haber sido diagnosticado con el síndrome de Guillain-Barré.
Permaneció en terapia intensiva desde el viernes 6 de agosto, y aunque poco a poco el «Charro de Huentitán» mostraba cierta evolución, recayó hace unos días por la falla de uno de sus pulmones.
Finalmente, Fernández murió ayer a las 6:15 horas. El aviso se dio a través de sus redes sociales.
El cuerpo de Chente fue trasladado alrededor de las 9:30 del hospital donde era atendido, a la funeraria, donde lo embalsamaron y, cinco horas después, sus restos llegaron al rancho Los Tres Potrillos, para ser homenajeado en la Arena VFG.
Minutos antes de las 19:00 horas comenzó la ceremonia en su honor, con el «El Rey», interpretado por su Mariachi Azteca, quien lo acompañó por más de cuatro décadas en los escenarios, y frente a más de 10 mil personas que se dieron cita a la arena para despedirlo.
Sus hijos Alejandro «El Potrillo», Gerardo, Vicente Jr. y Alejandra; su esposa Cuquita y nietos, se encargaron de hacer las guardias junto al féretro del cantante mientras la música en vivo seguía.
Su cuerpo partió, pero su música se quedó.

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