Saúl Alejandro Flores

En aproximadamente dos meses tomarán protesta como autoridades municipales quienes fueron electos, por lo que continuamos con las reflexiones respecto a la forma en que esperamos actúen en torno las funciones que son su competencia, en concreto con la prestación de los servicios públicos de agua.
La preocupación estriba en que dentro del marco jurídico de actuación, a la autoridad municipal le corresponde la función de la prestación de los servicios en términos del artículo 115 fracción III inciso a); así que si no hay interés o la visión se encuentra extraviada o de plano hay el desconocimiento de los procesos elementales que deben aplicarse en la prestación de los servicios, la ineficiencia será el componente clásico, una forma de prestar los servicios que parece ser llegó hace décadas para quedarse definitivamente, un vicio que amenaza con jamás ser erradicado.
Es importante que quienes vayan a asumir un cargo tomen una capacitación de todos los aspectos que involucran la gestión municipal, no importa si son reelectos, porque no se trata de repetir los mismos errores, además la problemática se ha vuelto más compleja y los escenarios y prioridades del Gobierno Federal han sufrido cambios en su brújula o mejor dicho “no hay brújula”.
El estrés hídrico es más que una realidad, es un componente que no puede abordarse con discursos, sino con estrategias; la escasez de recursos es consecuencia de que los dineros tienen otro destino, el sector agua no es prioridad y en varias regiones de México no lo es. Existe la ausencia de un marco jurídico y reglamentario desfasado, que si bien en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en sus artículos: 1, 4, 25, 26, 27, 28, 73, 76, 89, 115, 116, 124 y 133, nos darían la pauta para diseñar, planear, ejecutar y evaluar, esto no ha sido del todo entendido, porque además no se cuenta con una Ley reglamentaria de la Constitución actualizada, me refiero a la frustrada Ley General de Aguas, a sus reglamentos porque la Ley de Aguas Nacionales que está vigente tampoco cuenta con un reglamento propio, por omisión y negligencia se ha actuado con el del “92”.
Además, no se cuenta con una ley reglamentaria del Artículo 115 en materia de servicios, incluso no ha permeado la necesidad de diseñar y unificar la visión que se demanda en cuanto a la esencia y forma de la prestación de los servicios.
Por parte de las entidades federativas el desconocimiento es notable, no existe una claridad en las funciones que se pueden desarrollar en los rubros de apoyo a municipios, participación en cuencas, planeación, abastecimiento y saneamiento, finanzas del agua, así como en la generación de indicadores e información, este último que lamentablemente se confunde con diseño de software que sólo es una herramienta, valiosa sí y mucho, pero ¿En dónde está la visión de qué tipo de información se genera, sus lineamientos, criterios, procesos y forma de aplicación en apoyo a la toma de decisiones?
Las finanzas del agua no deben confundirse con el aspecto económico, en el caso financiero implica desde el diseño de las estructuras tarifarias, las tarifas mismas, los mecanismos de cobranza, la medición, la determinación de consumos, la facturación, estos últimos son el dolor de cabeza en el municipio de Aguascalientes, porque su impacto es mediático y es el apartado que recibe disconformidades, a su vez en la forma en que se aprovecha para el oportunismo electoral, por parte de opositores y como forma de control de quienes ocupan la administración municipal hacia los usuarios bajo el formato de los denominados “miércoles ciudadanos”.
Pero también es necesario aclarar que para que la autoridad estatal y municipal actúe, se demanda una ley y su reglamento y aquí nos encontramos con otro lastre que ha sido complicado remover, los legisladores locales mantienen otros intereses y ante el rotundo desconocimiento del sector, pues a lo que más le atinan o su visión alcanza es que con tuberías y obra se solucionan los problemas, seguidos de la miopía perversa porque sólo lo miden con votos, evitar suspensión, o que se vaya la empresa) jamás ha cruzado por su mente la eficiencia, la sustentabilidad y sostenibilidad de los servicios, o que Aguascalientes deje de ser exportador de agua porque hay ausencia de criterios de cuenca. Y así puedo mencionar un rosario de aspectos que inciden en el sector servicios y que he abordado por más de diez años en este espacio. Antes de que asuman el cargo las autoridades municipales deben preguntarse ¿Qué tipo de servicios públicos de agua quieren establecer en su municipio? ¿Estarían dispuestos a emprender las medidas necesarias para mejorar el servicio por impopulares que parezcan? ¿Saben lo que se requiere? Nos vemos la próxima semana, mis estimados lectores, no olviden la importancia de emprender acciones que permitan que en México y Aguascalientes el agua nos alcance.

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